Estrategias para "Recuperar a Lenin" en el Siglo XXI: Más allá del Diario
Recuperar el legado de Lenin no implica copiar mecánicamente fórmulas del pasado, sino adaptar sus principios (partido de vanguardia, centralismo democrático, teoría revolucionaria) a las luchas actuales. Aquí, un plan audaz que combina herramientas como un diario tipo La Izquierda Diario (PTS) con estrategias innovadoras:
**1. Medios Revolucionarios 2.0: El Diario como Herramienta de Guerra Ideológica
Modelo PTS, pero radicalizado: Mantener un diario digital gratuito (como La Izquierda Diario), pero añadir:
Contenido interactivo: Podcasts diarios con análisis marxistas de tendencias en TikTok/Instagram, memes combativos y transmisiones en vivo desde fábricas ocupadas.
Ediciones clandestinas impresas: Distribuir periódicos en fábricas, barrios y escuelas rurales sin acceso a internet, rescatando el formato panfleto bolchevique.
Hacktivismo: Crear una plataforma tipo WikiLeaks para filtrar documentos de la burguesía (ej: evasores fiscales, tratados secretos con el FMI).
**2. Escuelas de Cuadros Leninistas en la Era Digital
Cursos online masivos (MOOCs): Sobre ¿Qué hacer? de Lenin, dialéctica materialista y estrategia insurreccional, con certificados avalados por intelectuales de izquierda (ej: Atilio Borón, Silvia Federici).
Videojuegos revolucionarios: Desarrollar un RPG donde los jugadores organicen huelgas, enfrenten patrones y debatan teoría marxista. Inspiración: "Revolution 1979: Black Friday" (sobre la revolución iraní).
Bibliotecas físicas y virtuales: Traducir textos clásicos (Trotsky, Luxemburgo) al lenguaje coloquial y publicarlos en redes como Instagram o TikTok.
**3. Infiltración en Movimientos de Masas con Estrategia Leninistra
"Células" en todos los frentes: Militantes formados deben insertarse en:
Sindicatos combativos: Como la CTA Autónoma, impulsando ocupaciones de fábricas y asambleas obreras.
Colectivos feministas: Promover huelgas de cuidados y denunciar la explotación de la mujer bajo el capitalismo, ligándolo a la lucha de clases.
Ecologistas radicales: Convertir la defensa del litio en Jujuy o el agua en Mendoza en una bandera anticapitalista.
Táctica del entrismo pero 2.0: Infiltrar no solo partidos, sino algoritmos: usar bots en redes para viralizar consignas revolucionarias y sabotear tendencias de la derecha.
**4. Acción Directa y Contrahegemonía Cultural
Brigadas artísticas: Colectivos de muralistas, músicos y poetas que intervengan espacios públicos con iconografía leninista actualizada (ej: Lenin con pañuelo verde, consignas en lenguaje inclusivo).
Ocupaciones simbólicas: Tomar sedes de corporaciones (Monsanto, Techint) y convertirlas en "Comunas Marxistas", con talleres de formación y asambleas abiertas.
Huelgas generales rotativas: Paros sectoriales (logística, educación, salud) coordinados semanalmente para desgastar al Estado sin agotar a la base.
**5. Reconstrucción del Internacionalismo Proletario
Red de diarios hermanos: Coordinar con La Izquierda Diario (México), Révolution Permanente (Francia) y Left Voice (EE.UU.) para publicar investigaciones conjuntas (ej: impacto global del FMI).
Solidaridad hacker: Crear un equipo de ciberseguridad que proteja a movimientos sociales de ataques estatales o corporativos, inspirado en los Telegramistas chilenos durante el estallido de 2019.
Brigadas internacionalistas: Enviar militantes a apoyar luchas clave (Palestina, Kurdistán, Sahara Occidental), combinando ayuda humanitaria y formación política.
**6. Financiamiento Revolucionario: De la Colecta al Criptomarxismo
Criptomoneda roja ("LeninCoin"): Una moneda digital para financiar el partido, evadir sanciones y crear una economía paralela entre simpatizantes.
Expropiaciones "éticas": Recuperar fondos de evasores fiscales (como los Panamá Papers) mediante acciones directas, justificándolo como "devolución al pueblo".
Negocios legales con fines partidarios: Cooperativas de café, imprentas o apps de delivery cuyas ganancias se reinviertan en el movimiento.
**7. Leninismo Queer: Inclusión Radical
Relectura interseccional de los clásicos: Publicar ediciones de El Estado y la Revolución con comentarios feministas, antirracistas y disidentes sexuales.
Milicias de autodefensa LGBTQ+: Entrenar a la comunidad en técnicas de resistencia no violenta y primeros auxilios, protegiéndose de grupos de odio.
Cupo trans en el partido: Garantizar que el 20% de los cargos sean ocupados por personas trans, travestis y no binaries, priorizando su liderazgo en barrios marginales.
Conclusión: ¿Es Posible un Leninismo del Siglo XXI?
Sí, pero requiere romper dogmas y abrazar la contradicción: ser tan riguroso en la teoría como flexible en la táctica. El modelo del PTS (diario + inserción sindical) es un punto de partida, pero insuficiente. La clave está en construir un partido-espora: raíces profundas en territorios, capacidad de mutar según el contexto y dispersión viral de ideas. Como diría el propio Lenin: "Hay décadas en que no pasa nada, y semanas en que pasan décadas". Hoy, en la era de la inflación galopante, la IA y el colapso climático, esas semanas decisivas están cerca.
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