La Doble Lucha: Hegemonía, Hombre Nuevo y el Camino a la Asamblea Constituyente en el Perú Contemporáneo
La consigna de una Asamblea Constituyente que funde un Perú soberano y con justicia social no es un mero ejercicio jurídico; es un proceso revolucionario de doble dimensión: táctica y estratégica. Para comprender su profundidad y viabilidad, es necesario armar un arsenal teórico que fusione el análisis concreto de la realidad peruana con las herramientas más fecundas del marxismo occidental y latinoamericano.
I. La Lucha Táctica: La Guerra de Posición Gramsciana y la Construcción de la Mayoría Social
El primer plano de la lucha es táctico: construir una fuerza social y política mayoritaria que impulse la vía del referéndum. Aquí, la obra de Antonio Gramsci es fundamental. Gramsci distingue entre la "Guerra de Movimiento" (asalto frontal al poder) y la "Guerra de Posición" (larga y paciente lucha por la dirección cultural e intelectual de la sociedad, para crear una nueva hegemonía).
La vía del referéndum es, en esencia, una Guerra de Posición dentro del Estado burgués. No se busca destruir el aparato estatal por asalto, sino disputar su dirección y, sobre todo, el "sentido común" de la nación. Esto implica:
Construcción del Bloque Histórico: No basta con una alianza de partidos de izquierda. Se debe construir un bloque histórico policlasista y pluricultural que agrupe a la clase obrera formal e informal, al campesinado, a las comunidades indígenas, a la juventud precarizada, a los pequeños empresarios asfixiados por los monopolios y a los intelectuales orgánicos comprometidos. Este bloque no es una suma aritmética, sino una fusión en torno a un proyecto común: la necesidad de una nueva Carta Magna.
La Batalla por la Hegemonía Cultural: La clase dominante en el Perú mantiene su poder no solo por la coerción (fuerzas del orden), sino sobre todo por la hegemonía (dominio ideológico). Los medios de comunicación, el sistema educativo y el discurso económico neoliberal naturalizan el orden existente. La tarea del bloque contrahegemónico es:
Desnaturalizar el mito de la "inviabilidad" de la Constituyente, mostrando cómo la Constitución de 1993 es el marco jurídico que consolida el modelo extractivista, la precarización laboral y la dependencia.
Crear una nueva "verdad" social: que la soberanía reside en el pueblo y que este tiene el derecho irrenunciable a darse su propia constitución.
Utilizar "trincheras": Las universidades, los sindicatos, los medios comunitarios, las redes sociales y las organizaciones barriales deben ser espacios donde se libren estas batallas culturales. El objetivo es que la demanda de la Asamblea Constituyente deje de ser una "utopía de izquierdas" para convertirse en un sentido común mayoritario.
Ganar el referéndum es la victoria de esta Guerra de Posición. Es el momento en que la correlación de fuerzas se inclina a favor del bloque popular, permitiendo la convocatoria a la Asamblea. Pero esta victoria táctica sería estéril sin un horizonte estratégico.
II. La Lucha Estratégica: El Proyecto Nacional de Liberación y la Forja del Hombre Nuevo
La Asamblea Constituyente no es un fin en sí mismo, sino un medio y un proceso para un fin superior: la construcción de un Proyecto Nacional de Liberación. Aquí es donde la herencia de José Carlos Mariátegui se fusiona con la ética revolucionaria de Ernesto Che Guevara.
Una Lectura Moderna de Mariátegui: El Socialismo Indo-Américano como Brújula:
Mariátegui nos enseñó que el socialismo en el Perú no puede ser "calco ni copia, sino creación heroica". Debe surgir de nuestra realidad concreta. Un proyecto constituyente mariateguista hoy implica:Superar el Estado Oligárquico-Neoliberal: La nueva constitución debe desmontar el modelo primario-exportador y sentar las bases para una economía diversificada, industrializada y bajo control social, donde los recursos estratégicos sean del pueblo peruano.
Fundar un Estado Plurinacional: Reconocer la existencia de las naciones originarias no como un folclore, sino como sujetos de derecho con autonomía y representación política real. Es la actualización del "problema del indio" como problema de la estructura nacional.
Democratización Radical de la Propiedad: Ir más allá de la redistribución para contemplar formas de propiedad social, cooperativa y comunal, tal como vislumbró Mariátegui en su análisis del ayllu.
La Ética del Hombre Nuevo de Guevara: La Revolución en la Subjetividad:
El Che entendió que una revolución se fracasa si no se produce simultáneamente una revolución en la conciencia de las personas. El modelo neoliberal produce un individuo alienado, consumista, competitivo y apolítico. El nuevo proyecto nacional necesita un nuevo tipo de ciudadano.El Militante Constituyente: Quienes luchen por la Asamblea y quienes participen en ella (delegados, técnicos, activistas) deben encarnar una ética contraria a la del viejo político. Deben guiarse por el internationalism, la honestidad a toda prueba, el sacrificio por el bien común y el amor al pueblo.
La Educación como Forja: El proceso constituyente mismo debe ser una escuela masiva de formación política. Cada asamblea popular, cada debate, debe ser un espacio para combatir el egoísmo y fomentar la solidaridad como valor social supremo.
Contra la Burocratización: El "Hombre Nuevo" es un antídoto contra el peligro de que la nueva institucionalidad revolucionaria se convierta en una nueva casta burocrática separada del pueblo. La consigna es que el poder debe ejercerse desde y para la base.
Síntesis Dialéctica: La Doble Lucha como Unidad Indisoluble
La lucha táctica (Gramsci) y la lucha estratégica (Mariátegui-Guevara) no son fases separadas, sino dos dimensiones de un mismo proceso dialéctico.
La Guerra de Posición (táctica) sin el Proyecto de Liberación (estrategia) se convierte en un electoralismo vacío, en un "cambiar todo para que nada cambie". Se gana el referéndum pero se escribe una constitución timorata que no altera los fundamentos del poder.
El Proyecto de Liberación (estrategia) sin la Guerra de Posición (táctica) es un voluntarismo condenado a la marginalidad o a la derrota insurreccional. Es un hermoso programa que nunca llega al poder para implementarlo.
La construcción del bloque histórico contrahegemónico (Gramsci) es el espacio donde, aquí y ahora, se debe empezar a forjar la ética del Hombre Nuevo (Guevara) y debatir los contenidos del Socialismo Indo-Américano (Mariátegui). La lucha por el referéndum es, en sí misma, la práctica que forja la nueva subjetividad revolucionaria.
Conclusión:
El camino hacia la Asamblea Constituyente en el Perú es, por lo tanto, un proceso de transformación simultánea de las estructuras y de las conciencias. Exige la paciencia del ajedrecista gramsciano para mover las piezas en el tablero político-institucional, y al mismo tiempo, el fervor ético del guerrillero heroico para transformar el corazón y la mente de las personas. Es en esta síntesis donde la doble lucha deja de ser una mera consigna y se convierte en la praxis concreta capaz de fundar un Perú verdaderamente soberano, justo y libre.
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