El Bloque de las Cuatro Clases: Una Relectura Rizomática para la Guerra de Posiciones Contemporánea
Por Juan Prim
El "Bloque de las Cuatro Clases" —obreros, campesinos, pequeña burguesía urbana y burguesía nacional— no es un dogma fosilizado en los manuales de los años 50. Es, ante todo, un agenciamiento maquínico en el sentido deleuziano, una multiplicidad conectiva cuya potencia no reside en la pureza ideológica de sus componentes, sino en la sinergia rizomática que puede generar en un contexto histórico determinado. Mi interpretación, fiel a mi principio de que "las cosas se analizan en contexto y relación", propone una relectura estratégica para la guerra de posiciones del siglo XXI.
1. La Base Concreta: El Análisis Guevariano de la Situación Argentina
Hoy, la burguesía nacional no es un bloque homogéneo. Se divide entre una fracción cipaya —fusionada con el capital financiero transnacional— y una fracción productiva, asfixiada por el ajuste, la apertura importadora y la dependencia del dólar. Nuestra tarea no es dogmatizar, sino realizar un análisis concreto: identificar a aquellos industriales, tecnólogos y productores agrarios medianos cuyo interés objetivo choca con el modelo de valorización financiera. Son un aliado táctico, no estratégico. Con ellos no compartimos el horizonte socialista, pero sí un enemigo común en el corto plazo: el FMI y sus socios locales.
La pequeña burguesía, por su parte, ya no es solo el tendero de barrio. Es la legión de cuentapropistas, programadores, diseñadores y trabajadores de plataformas precarizados. Son la base social del "libertarismo" de Milei, pero su desencanto es previsible. Nuestra estrategia debe ser interpelarlos desde su contradicción material: prometieron ser empresarios de sí mismos y se convirtieron en siervos del algoritmo.
2. La Relacionalidad Deleuziana: El "Entre" que Construye Poder
El bloque no es una suma aritmética de intereses. Es un sistema de flujos y conexiones. La clave está en el "entre":
Entre el obrero industrial y el campesino del Norte Grande, fluye la lucha por la soberanía alimentaria e industrial.
Entre el piquete y el científico del CONICET, fluye la defensa del conocimiento nacional.
Entre la fábrica recuperada y la PYME innovadora, fluye la batalla por un modelo productivo no dependiente.
Este "entre" es el espacio del Poder Popular. No se decreta, se teje. Es la red que hace que la suma de las partes sea cualitativamente superior. Es la misma lógica sinérgica que me permite caracterizar al PCP y al PRT-ERP como expresiones rizomáticas análogas: su potencia no estaba en las estructuras formales, sino en las conexiones intensas que generaron.
3. La Prospectiva: Hacia una Nueva Sintesis
Este bloque no es un fin en sí mismo. Es una etapa necesaria en la guerra de posiciones para aislar al enemigo principal (el capital financiero y sus aparatos de dominación) y ganar hegemonía. Su objetivo táctico es crear las condiciones para una coyuntura de doble poder, donde la alianza se tensione y permita el salto cualitativo.
Mi prospectiva es clara: en Argentina, este bloque solo puede cristalizar bajo un liderazgo desde el Peronismo Territorial —el de Axel, los gobernadores del Norte Grande y los movimientos sociales— que actúe como articulador y garantice que la alianza no diluya el horizonte popular. La burguesía nacional participará en la medida que vea una alternativa de ganancia y estabilidad; nuestro rol es asegurar que su participación no condene el proceso a un nuevo ciclo de frustración.
Conclusión: Un Instrumento para la Liberación, No un Fetiche
El Bloque de las Cuatro Clases, en mi lectura, es un agenciamiento de contrapoder. Su viabilidad depende de nuestra capacidad para mapear las relaciones de fuerza reales y operar en el "entre" que las dinamiza. No es una fórmula mágica, sino una herramienta viva que exige la inteligencia estratégica del Che y la sensibilidad para captar los flujos relacionales de Deleuze.
Quien no entienda esto, está condenado a la irrelevancia sectaria o a la capitulación reformista. La liberación no se juega en la pureza de los principios, sino en la compleja y siempre movediza sinergia de las luchas.
Nota Editorial: Juan Prim es un estratega de la comunicación popular. Su pensamiento sinérgico-rizomático se caracteriza por integrar el análisis concreto de matriz guevariana con la filosofía relacional de Gilles Deleuze.
Bien Juan! Hasta la victoria!
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