TRATADO DE LA DOCTRINA COBRIZA: PARTE III
La Estrategia: Del Territorio al Estado - La Teoría de la Saturación Progresiva
El núcleo de la Doctrina Cobriza (la Triada) proporciona el motor para el cambio. La estrategia define la ruta. Rechazando tanto el asalto frontal como el electoralismo pasivo, propone un tercer camino: la saturación progresiva. Esta teoría postula que el poder estatal puede ser capturado mediante la ocupación metódica, paciente e irreversible de todo el espacio físico, social e institucional sobre el que pretende gobernar.
La saturación opera bajo dos premisas. Primero, que el poder es sustancial: reside en el control de procesos como producir, educar o resolver conflictos. Segundo, que el poder es una red: el Estado es una trama de nodos (municipios, ministerios, escuelas). La estrategia, por tanto, consiste en construir una red paralela de poder sustancial, nodo a nodo, hasta envolver y transformar la red estatal existente. El MST lo ha demostrado al crear sus asentamientos, cooperativas y agroindustrias propias, tejiendo una red material alternativa al agronegocio.
Esta expansión no es caótica, sino concéntrica. Avanza a través de tres órbitas sucesivas, cada una con un objetivo claro.
La Primera Órbita: El Núcleo Duro (Comunidad, Asentamiento)
El objetivo aquí es crear un prototipo completo e inexpugnable de la Triada Cobriza. Se trata de demostrar viabilidad en un territorio acotado. El éxito se mide cuando una comunidad resuelve sus problemas primarios—alimento, seguridad, salud básica—sin recurrir al Estado, viendo al poder externo como un intruso o algo irrelevante. Este es el fundamento de toda la construcción. El MST comenzó precisamente así, con ocupaciones de tierra que se consolidaron en asentamientos de reforma agraria, espacios donde la vida y la producción se organizan de forma autónoma.
La Segunda Órbita: La Consolidación Regional (Municipio, Cuenca, Sector)
Una vez existen varios núcleos duros, el objetivo pasa a tejer redes entre ellos y disputar la gobernanza intermedia. Se busca crear una "región liberada" en términos políticos y económicos. La saturación en esta órbita se logra cuando las instituciones formales (municipalidades, juzgados locales) son dirigidas por cuadros del movimiento o se ven obligadas a pactar cada decisión con la red comunitaria. El MST alcanzó este nivel al crear 185 cooperativas y 120 agroindustrias que operan a escala regional, coordinando producción, procesamiento y comercialización, ejerciendo un poder económico real que los poderes locales no pueden ignorar.
La Tercera Órbita: La Irradiación Nacional (El Estado-Nación)
Aquí, el objetivo final es hegemonizar el sentido común y capturar los nodos estratégicos del Estado nacional. Ya no se trata solo de ganar una elección, sino de redefinir la agenda pública y transformar la cultura política desde dentro de las instituciones. El éxito se consolida cuando la oposición se ve forzada a debatir en un campo semántico y programático definido por el movimiento. La histórica Marcha del MST a Brasília en 1997, que movilizó a 100.000 personas y lo instaló como un actor nacional incontestable, fue un salto decisivo hacia esta órbita. La posterior invitación del Ejército brasileño al MST para dar una conferencia en su Escuela Superior de Guerra es un síntoma elocuente de este reconocimiento como fuerza política nacional.
La dinámica de esta saturación requiere manejo constante de la iniciativa estratégica: elegir siempre el terreno y el tema de la confrontación, forzando al adversario a reaccionar. Genera, además, "momentos de ruptura pacífica", coyunturas donde una victoria cualitativa —como una marcha masiva o una ley modelo— cambia irreversiblemente la correlación de fuerzas.
La Teoría de la Saturación Progresiva es, en esencia, la paciencia convertida en ofensiva. Rechaza el mito del "Gran Día" revolucionario y lo sustituye por la certidumbre del Gran Proceso. Cada asentamiento, cada cooperativa, cada cuadro formado es un punto en un lienzo gigante. La obra maestra se completa punto a punto, de abajo hacia arriba, tal como la historia viva del MST y otros movimientos lo demuestran.
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