Tejer el poder en la contradicción: una hoja de ruta feminista para los BRICS+
La construcción de un orden mundial multipolar, encabezada por el bloque BRICS+, es uno de los procesos geopolíticos definitorios de nuestra época. Sin embargo, para los movimientos feministas interseccionales del Sur Global —como las herederas de la lucha de "Ni Una Menos" o del legado de Marielle Franco— este nuevo escenario no se presenta como una tabla rasa de oportunidades, sino como un campo minado de contradicciones. La pregunta urgente es: ¿Cómo puede el feminismo transformador incidir en una arquitectura de poder interestatal donde conviven gobiernos progresistas con regímenes abiertamente patriarcales y homofóbicos?
La respuesta es tan compleja como el bloque mismo: la construcción de alianzas es factible, pero exige una estrategia sofisticada que evite los fáciles entusiasmos y las condenas absolutas. El camino más sólido no pasa por crear nuevas estructuras desde cero, sino por anclarse inteligentemente en redes existentes, construir una agenda común desde los problemas más concretos y desplegar una incidencia multifacética que no pierda de vista las enormes tensiones políticas del bloque.
1. El Anclaje Estratégico: BRICS Feminist Watch y la Red Existente
El primer movimiento táctico es reconocer y sumarse al trabajo ya avanzado. BRICS Feminist Watch (BFW) es la red clave en este ecosistema. Creada en 2016, esta alianza de académicas y activistas de los países BRICS originales ha dedicado años a monitorear y criticar las políticas del bloque desde una perspectiva de género interseccional. Su objetivo declarado es "desafiar el modelo de desarrollo económico dominante" dentro del BRICS y abogar por una agenda que priorice los derechos humanos, la justicia económica y la sostenibilidad ambiental.
Conectar con BFW —y por extensión, con los movimientos que la componen en Sudáfrica, India o Brasil— no es un mero formalismo. Es aprovechar una plataforma de legitimidad, investigación y acceso ya establecida. BFW tiene la ventaja de entender el lenguaje técnico de las cumbres BRICS y los mecanismos del Nuevo Banco de Desarrollo (NDB). Fortalecer esta red, "latinizándola" e incorporando con fuerza las perspectivas y urgencias de movimientos como los feminismos populares argentinos o centroamericanos, es el punto de partida indispensable. Es la diferencia entre gritar desde afuera y tener un asiento —aunque sea incómodo— en algunas mesas de discusión.
2. La Agenda Común: De lo Abstracto a lo Concreto e Interseccional
Una declaración genérica sobre "los derechos de las mujeres" será ignorada o cooptada por la retórica vacía. La potencia de una alianza feminista dentro del BRICS+ debe radicar en su capacidad para identificar y atacar problemas específicos donde se intersectan la opresión patriarcal y la lógica económica extractivista del desarrollo. Esta agenda debe construirse desde abajo, con tres ejes posibles:
Violencia Económica y Megaproyectos: Investigar y denunciar cómo las grandes infraestructuras financiadas por el NDB o por capitales intra-BRICS (represas, minería, corredores logísticos) generan desplazamiento forzado de mujeres, aumentan la carga de trabajo de cuidados al contaminar el agua, y exponen a las mujeres a mayores riesgos de violencia sexual en territorios militarizados. La exigencia sería la implementación obligatoria de auditorías de género e interseccionales con consentimiento libre, previo e informado.
La Crisis Global de los Cuidados: Posicionar la economía del cuidado no como un tema "blando", sino como la infraestructura crítica de toda sociedad y un límite evidente al modelo de crecimiento extractivo. Una agenda común podría presionar para que los proyectos de "desarrollo" incluyan inversión en sistemas públicos de cuidado y que el comercio intra-BRICS reconozca y compense la deuda histórica con las mujeres migrantes que sostienen este trabajo.
Tecnología y Violencia Digital: Desarrollar protocolos de protección conjunta contra la violencia digital y el acoso político que sufren las defensoras de derechos humanos, cada vez más utilizados para silenciar la disidencia en todos los países del bloque.
Como señala un análisis reciente, el enfoque debe estar en "financiarizar la igualdad de género" de manera estructural, no en proyectos aislados. Esto implica presionar para que el propio NDB adopte marcos de financiación con perspectiva de género y rinda cuentas sobre sus impactos diferenciales.
3. La Incidencia Multifacética: Navegar la Contradicción
Con una red fortalecida y una agenda concreta, la incidencia debe ser tan multifacética como el bloque al que se interpela. Esto requiere actuar en varios frentes simultáneamente:
Frente Interno (Gobiernos): Aquí la estrategia es diferenciada. Se debe presionar con máxima fuerza a los gobiernos con discursos más alineados (como un Brasil progresista o Sudáfrica) para que sean voceros internos de la agenda feminista. Al mismo tiempo, se debe exponer y aislar internacionalmente a los regímenes más represivos (como Irán o Arabia Saudita), utilizando los foros BRICS para evidenciar sus contradicciones en materia de derechos humanos.
Frente Institucional (Bancos y Foros): Seguir el modelo de BFW de realizar un lobby técnico y persistente ante el NDB. Presentar investigaciones, proponer estándares y exigir transparencia. Paralelamente, usar las cumbres civiles paralelas a las cumbres oficiales BRICS (los llamados "BRICS de los Pueblos") para movilizar, crear narrativas poderosas y tejer alianzas con otros movimientos sociales (ambientalistas, sindicales).
Frente Narrativo: La batalla por el relato es crucial. Se debe disputar el significado del "mundo multipolar". ¿Será un simple cambio de amos, donde el dominio anglosajón es reemplazado por un consorcio de potencias autoritarias? O, ¿puede ser una oportunidad —por minúscula que sea— para construir un orden que priorice la soberanía de los pueblos, la justicia económica y de género? El feminismo interseccional debe argumentar que sin esta última dimensión, el "multipolarismo" será una farsa que reproducirá las mismas violencias.
Conclusión: El Realismo del Poder Popular
La alianza feminista dentro del BRICS+ no nacerá de la ilusión en un bloque homogéneo, sino del frío reconocimiento de sus grietas y contradicciones. No se debe esperar que el BRICS+ financiarice la revolución feminista; sus instituciones están diseñadas para otro fin. La tesis central es que su espacio político, sin embargo, puede ser intervenido, usado como arena de disputa y aprovechado para fortalecer vínculos Sur-Sur entre movimientos.
El éxito no se medirá por una resolución final a favor de los derechos de las mujeres, sino por la capacidad de tejer una red de resistencia y propuesta más resiliente, por ganar batallas específicas en torno a proyectos concretos, y por colocar el feminismo interseccional como la crítica más coherente y radical tanto al orden mundial decadente como a los defectos de nacimiento del orden emergente.
Es una estrategia de realismo punzante: trabajar dentro de las instituciones existentes mientras se construye, desde abajo, el poder popular autónomo capaz de trascenderlas. En ese difícil equilibrio, en esa capacidad para navegar la contradicción sin ser absorbidas por ella, reside la posibilidad de que el futuro multipolar lleve, al menos, alguna marca indeleble de la lucha por la liberación de todas.
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