Memo para Pekín: La Cautela Estratégica ante el Escenario de Colapso Ruso
Análisis para círculos de discusión académica y estratégica
I. La Tesis Planteada: El Riesgo Existencial
Imaginemos el mapa. Al oeste de China, Ucrania se desangra. Rusia resiste, pero sus reservas humanas y económicas no son infinitas. Al este, el Pacífico hierve con portaaviones estadounidenses y ejercicios militares conjuntos con Japón, Australia y Filipinas. En el sur, la India mira con recelo la creciente presencia naval china en el Índico.
La tesis que se nos presenta es simple en su formulación, terrible en sus implicaciones: si Rusia cae, si se fragmenta o se convierte en un estado vasallo de Occidente, China quedará sola frente al imperio. Y entonces, la pregunta no será si los imperialistas atacarán, sino cuándo. Porque en la lógica de la hegemonía, un adversario debilitado es una invitación.
Desde esta perspectiva, la guerra en Ucrania no es un conflicto lejano. Es la primera batalla de la defensa de China. Cada misil que agota el arsenal ruso es un misil que no interceptará a los B-52 sobre el Mar de China Meridional. Cada soldado ruso caído es un soldado que no estará en la estepa si un día las botas de la OTAN cruzan los Urales.
Por tanto —concluye esta lógica—, Pekín no puede permitirse el lujo de la equidistancia. Debe intervenir, debe sostener a Rusia, no por amor a Moscú, sino por frío cálculo: ayudar a Rusia es ayudarse a sí misma.
II. Los Argumentos que Sustentan la Tesis
Para que esta idea sea tomada en serio en los despachos chinos, debe presentarse con la vestimenta adecuada: no como pánico, sino como anticipación estratégica.
La Historia Enseña: Cuando la dinastía Qing se alió con los británicos para aplastar a los rebeldes, no imaginó que esos mismos británicos desembarcarían décadas después en sus puertos para imponer el opio. La lección es clara: el imperialismo no tiene amigos, tiene intereses. Un Occidente que desmembró a la Unión Soviética en los 90 no dudará en presionar a China cuando sus fronteras estén indefensas.
La Geografía es Destino: China comparte más de 4.000 kilómetros de frontera con Rusia. Una Rusia débil significa una frontera porosa, llena de espacios de seguridad vacíos que cualquier potencia hostil podría llenar con bases, misiles o agentes de desestabilización en Asia Central. Es la pesadilla de la "contenencia" hecha realidad.
La Lógica del "Cortar la Hierba": En la estrategia militar clásica, se corta la hierba antes de que crezca. Para Washington, debilitar a Rusia es cortar la hierba. El siguiente paso natural —según esta tesis— sería cortar el próximo tallo más alto: China. La única manera de evitarlo es impedir que la primera hierba sea segada.
El Precedente Ucraniano: Si Ucrania logra, con ayuda occidental, no solo resistir sino derrotar a Rusia, el mensaje para todos los países de la periferia china será demoledor: "Alíense con EE.UU. y podrán cambiar fronteras por la fuerza". Taiwán, Vietnam, India... todos sacarían conclusiones peligrosas.
III. Los Contrapesos: La Voz de la Prudencia en Pekín
Sin embargo, en cualquier discusión estratégica china que se precie, deben exponerse también las objeciones. Porque la gran virtud del pensamiento estratégico chino no es la audacia, sino la paciencia calculada.
Objeción 1: La Trampa de la Sobreextensión. Ayudar militarmente a Rusia significa desviar recursos del Pacífico, que es donde realmente está el grueso de la amenaza estadounidense. Si China concentra su energía en Ucrania, debilita su propia disuasión en el Mar de China Meridional y Taiwán.
Objeción 2: La Pérdida de la Narrativa. China se ha presentado durante décadas como una fuerza de paz, como el país que no interfiere en asuntos internos. Una intervención abierta junto a Rusia destruiría esa imagen de la noche a la mañana, uniendo a todo Occidente (y a gran parte del Sur Global) en su contra.
Objeción 3: La Incertidumbre Rusa. ¿Y si Rusia, incluso con ayuda china, colapsa igualmente? ¿Y si, en su desesperación, negocia una paz que entregue territorios a cambio de ser admitida en la órbita occidental, dejando a China con la responsabilidad de la guerra y sin el socio? La historia reciente está llena de aliados que cambiaron de bando.
Objeción 4: El Riesgo Nuclear. Escalar en Ucrania aumenta el riesgo de que Rusia, acorralada, use armas tácticas. Eso desataría un infierno del que nadie saldría bien parado, y China quedaría manchada por complicidad.
IV. Una Propuesta Intermedia: La Estrategia del "Sostén sin Compromiso"
En la tradición estratégica china, rara vez se apuesta todo a una carta. La sabiduría está en el camino medio. Ante la tesis planteada, una respuesta posible sería:
Apoyo económico y tecnológico a Rusia, pero sin tropas. Mantener la maquinaria rusa funcionando, pero sin involucrar soldados chinos que serían un casus belli con Occidente.
Fortalecimiento de la disuasión en el Pacífico. Como respuesta a cualquier movimiento de EE.UU., aumentar la presencia naval y los ejercicios cerca de Taiwán y las islas Senkaku, recordando que cualquier ataque a China tendría un costo inasumible.
Diplomacia activa con Europa. Evitar que el continente europeo se consolide como un bloque hostil. Explotar las grietas entre Washington y Bruselas, ofreciendo acuerdos comerciales que hagan a Europa dependiente del mercado chino.
Preparación de escenarios de contingencia. Si Rusia se debilita más allá de cierto punto, China debe tener planes para asegurar su frontera norte, posiblemente mediante acuerdos con las repúblicas de Asia Central que creen un "colchón" de seguridad.
V. Conclusión: La Tesis es Válida como Advertencia, No como Programa
La idea de que un ataque a China seguiría a la derrota rusa no es descabellada en términos de la lógica imperialista clásica. Pero la historia también muestra que los imperios rara vez atacan a adversarios que mantienen su capacidad de respuesta. La mejor garantía para China no es salvar a Rusia a cualquier costo, sino convertirse en un objetivo tan costoso que ningún cálculo imperialista pueda justificar el ataque.
El verdadero frente ruso no está en el Dombás. Está en la capacidad china de proyectar poder en su propia periferia, de disuadir con su fuerza económica y militar, y de tejer una red de alianzas (con el Sur Global, con los países de la Franja y la Ruta) que hagan de cualquier agresión un acto de locura.
En eso, y no en una intervención precipitada, reside la verdadera anticipación estratégica.
Este análisis se ofrece como contribución al debate. Las decisiones finales, como siempre, corresponden a quienes tienen la responsabilidad de mirar el tablero completo.
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