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El análisis que nadie hace

 Carta al movimiento: el análisis que nadie hace — las debilidades y amenazas que debemos enfrentar


Compañeras y compañeros:

He escrito varias cartas sobre las fortalezas del movimiento. He citado a Sun Tzu, Giap, Ho Chi Minh, Marielle Franco. He señalado que el adversario retrocede, que los republicanos están divididos, que la opinión pública está de nuestro lado. Todo eso es verdad. Pero un análisis estratégico que solo mira las fortalezas propias y las debilidades del adversario es un análisis incompleto. Y un análisis incompleto puede llevar a derrotas que no vimos venir.

Permítanme entonces hacer lo que no he hecho antes: un análisis honesto de nuestras debilidades y de las amenazas que enfrentamos. No para desanimarlos. Para que cuando avancemos, sepamos qué terreno estamos pisando.


I. Debilidades del movimiento: lo que nos falta

1. Debilidad numérica en el Congreso

El Squad, el núcleo del movimiento progresista en la Cámara de Representantes, está compuesto por 6 miembros de un total de 213 demócratas. Es el 2,8% de la bancada . Originalmente eran 8, pero Cori Bush (Missouri) y Jamaal Bowman (Nueva York) perdieron sus primarias en 2024 . No hemos crecido. Nos hemos reducido.

La bancada progresista más amplia —el Congressional Progressive Caucus— tiene más miembros, pero no todos actúan como bloque. Muchos son progresistas en lo doméstico y moderados en lo que importa: la guerra, el comercio, la política exterior. Cuando se trata de votar contra el presupuesto militar, contra la ayuda a Israel, contra la guerra en Irán, los votos no están.

Sun Tzu enseñó: “Conócete a ti mismo”. Conocernos a nosotros mismos significa saber que somos una minoría dentro de una minoría. Que no podemos ganar con nuestros propios votos. Que necesitamos construir alianzas con los moderados, persuadirlos, presionarlos. No podemos actuar como si tuviéramos una mayoría que no tenemos.

2. Dependencia de liderazgos carismáticos individuales

El movimiento tiene figuras poderosas: Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Ilhan Omar, Greg Casar, Summer Lee, Zohran Mamdani. Pero el movimiento no tiene estructuras de poder colectivo que sobrevivan a sus liderazgos individuales . Bernie tiene 84 años. Su energía es inmensa, pero no es eterna. AOC es su heredera natural, pero también es el blanco favorito de la derecha y de los medios .

¿Qué pasa si AOC es derrotada en una primaria? ¿Qué pasa si el liderazgo del partido logra aislarla? ¿Qué pasa si los ataques constantes —que la llaman “morona”, que la acusan de funcional a los intereses chinos — erosionan su apoyo entre los independientes? No tenemos respuestas claras para esas preguntas.

Giap enseñó: “La guerra se gana con el pueblo, no con los generales”. El movimiento tiene generales brillantes. ¿Tiene un pueblo organizado que pueda sostener la lucha si los generales caen?

3. Aislamiento geográfico y demográfico

El mensaje del movimiento resuena en las grandes ciudades costeras: Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago. Pero en los suburbios de Pensilvania, en las zonas rurales de Carolina del Norte, en los distritos obreros de Ohio, el mensaje es recibido con escepticismo o abierta hostilidad .

La gira “Fight Oligarchy” ha llevado el mensaje a McAllen, Texas; a Shreveport, Luisiana; a Wheeling, West Virginia . Es un avance enorme. Pero un auditorio lleno en McAllen no es una base electoral capaz de ganar en el distrito. Los votantes que asisten a los mítines ya están convencidos. Los que no asisten son los que hay que convencer.

La debilidad no es del mensaje. Es de la infraestructura. No tenemos la maquinaria territorial que los republicanos tienen en los estados rurales. No tenemos las emisoras de radio, los periódicos locales, las redes de iglesias y clubes rotarios que ellos tienen. El partido demócrata, que debería ser nuestro vehículo, ha abandonado esos territorios hace décadas. Nos toca a nosotros reconstruir desde cero.

4. Vulnerabilidad en temas de seguridad y orden público

Una de las líneas de fractura más peligrosas dentro del movimiento es la posición sobre inmigración y policía . Mientras el movimiento ha defendido los derechos de los inmigrantes y denunciado los abusos de ICE —con razón—, la opinión pública mayoritaria apoya la deportación de criminales violentos y la seguridad fronteriza . La posición del movimiento es percibida, en algunos sectores, como “anti-ICE” sin matices, y los republicanos la han usado para etiquetar a los demócratas como “anti-ley y orden” .

El alcalde Zohran Mamdani ganó en Nueva York con un mensaje de congelar alquileres, cuidado infantil universal y autobuses gratuitos . No ganó con un mensaje sobre ICE. En los distritos suburbanos que necesitamos para ganar la mayoría, la posición del movimiento sobre seguridad pública es una vulnerabilidad real.

5. Fractura interna sobre Israel y política exterior

El movimiento está dividido sobre Israel. Alexandria Ocasio-Cortez ha denunciado el genocidio en Gaza, pero no apoya el BDS y ha participado en paneles con el Consejo Judío para Asuntos Públicos. Ilhan Omar y Rashida Tlaib son más críticas. La dirigencia nacional del DSA retiró su respaldo a AOC por no ser “suficientemente anti-Israel” .

Esta división no es solo ideológica. Es estratégica. Los republicanos la usan para decir que el movimiento es antisemita. Los moderados la usan para decir que no pueden aliarse con nosotros. Y dentro del movimiento, la energía que debería dedicarse a construir poder se dedica a disputas internas sobre pureza.

En política exterior, la división es aún más profunda. ¿Qué posición tenemos sobre China? ¿Sobre Rusia? ¿Sobre la guerra en Irán? Denunciamos la guerra, pero no tenemos una política exterior alternativa coherente. Alexandria dio un paso al frente en Múnich, pero sus errores fueron magnificados y sus aciertos pasaron desapercibidos . Los medios la criticaron por “no estar preparada” y la izquierda más purista la criticó por “habilitar al imperialismo”. El movimiento no tiene una respuesta clara.

6. El problema de los donantes y la maquinaria del partido

El movimiento depende de pequeñas donaciones. Eso es una fortaleza, pero también una debilidad. La maquinaria del Partido Demócrata tiene acceso a donantes multimillonarios que el movimiento no tiene . En las primarias, esa maquinaria puede gastar 2,3 millones de dólares para derrotar a Analilia Mejia. Ella ganó, pero fue por 500 votos. La próxima vez, quizás no.

El partido no está con nosotros. El liderazgo demócrata en la Cámara —Hakeem Jeffries— y en el Senado —Chuck Schumer— son moderados que prefieren negociar con los republicanos antes que aliarse con la izquierda . Cuando tuvieron mayoría, no usaron su poder para aprobar la agenda progresista. La culparon a Joe Manchin y a Kyrsten Sinema, pero la verdad es que nunca quisieron usar su poder . Y ahora que son minoría, nos piden paciencia.


II. Amenazas externas: lo que viene si no actuamos

1. Trump puede reagruparse

Trump tiene 36% de aprobación, pero su base es sólida. Entre los republicanos, el 49% lo aprueba fuertemente. No se va a desmoronar mágicamente . Puede cambiar el foco de la guerra a la economía. Puede culpar a los demócratas por los precios altos. Puede usar la guerra comercial con China como revulsivo electoral . No es un adversario derrotado. Es un adversario herido. Y los heridos son peligrosos.

Si el movimiento no logra capitalizar el descontento popular antes de las elecciones de medio término, si no presenta alternativas concretas, si se queda en la denuncia, Trump puede reagruparse y presentarse como el defensor de la economía frente a una izquierda que no ofrece soluciones.

2. La guerra puede normalizarse

Hoy, el 60% de los estadounidenses rechaza la guerra en Irán . Pero las guerras se normalizan. Cuando los medios dejan de cubrirlas, cuando los muertos dejan de ser noticia, cuando el precio del petróleo se estabiliza, la opinión pública se cansa y empieza a aceptar el statu quo. La ventana para actuar es ahora. Si no aprovechamos este momento, la guerra se convertirá en un hecho consumado.

3. El establishment demócrata puede aliarse con los republicanos

No hay que descartarlo. El Partido Demócrata, en su ala moderada, tiene más en común con los republicanos moderados que con el movimiento . En temas como comercio, política exterior, seguridad pública, los moderados de ambos partidos pueden aliarse para bloquear la agenda progresista. Ya lo han hecho. Lo volverán a hacer.

La amenaza no es solo que los republicanos ganen. Es que los demócratas moderados usen su posición para decir que la agenda progresista es “inviable” y que hay que esperar a un “momento mejor”. Ese momento nunca llega.

4. La fatiga de la base

El movimiento ha movilizado a millones. Ha llenado auditorios. Ha entrenado a miles de candidatos. Pero la base se fatiga. Las protestas sin resultados concretos desgastan. Las promesas incumplidas desmoralizan. Los mítines son importantes, pero si no se traducen en leyes, la gente se cansa y deja de asistir.

Giap enseñó: “La guerra se gana con el apoyo del pueblo, no con la fuerza de las armas”. Pero el apoyo del pueblo se mantiene con resultados. Si no tenemos resultados para mostrar después de las elecciones de medio término, la base se desmovilizará y no volverá a movilizarse con la misma intensidad.

5. La estrategia del “divide y vencerás”

El adversario conoce nuestras divisiones. Sabe que estamos divididos en inmigración, en Israel, en política exterior, en estrategia electoral. Usará esas divisiones para debilitarnos. Los medios afines a la derecha amplificarán las voces de la izquierda que critican a AOC. Los demócratas moderados usarán las divisiones internas para decir que no podemos gobernar. Los republicanos nos presentarán como una coalición desordenada que no sabe lo que quiere.

Si no encontramos un lenguaje común, si no acordamos prioridades, si no mostramos unidad en lo esencial, el adversario nos vencerá sin disparar un tiro.

6. La trampa de la pureza

El movimiento tiene una tendencia a la autocrítica que, en exceso, paraliza. En lugar de celebrar que AOC haya llevado un mensaje de izquierda a Múnich, algunos se concentran en sus tartamudeos. En lugar de celebrar que Analilia Mejia haya ganado contra 2,3 millones de dólares de AIPAC, algunos señalan que su margen fue estrecho . En lugar de impulsar las ocho propuestas, algunos discuten si son lo suficientemente radicales .

Esta tendencia es comprensible. Viene de una tradición de lucha que ha sido perseguida, marginalizada, aplastada. Pero también es una tendencia que, en momentos de oportunidad, se vuelve un obstáculo. La pureza no es lo mismo que la eficacia. La autocrítica no es lo mismo que la inacción. Hay que saber cuándo criticar y cuándo actuar.


III. Lo que debemos hacer con esta información

Un análisis de debilidades y amenazas no es un ejercicio de pesimismo. Es una herramienta para no ser sorprendidos.

1. Fortalecer las estructuras colectivas. No podemos depender solo de los liderazgos individuales. Necesitamos organizaciones que sobrevivan a sus líderes. Necesitamos cuadros en cada distrito, no solo en las grandes ciudades. Necesitamos maquinaria territorial, no solo mítines.

2. Construir alianzas con los moderados donde sea posible. No podemos ganar solos. En los temas que nos unen —precios de la gasolina, inflación, empleos manufactureros— podemos construir coaliciones con los demócratas moderados y con los republicanos moderados en distritos competitivos. No es traición. Es estrategia.

3. Enfocar el mensaje en lo que une, no en lo que divide. La gente no va a votar por nosotros porque tengamos la posición correcta sobre Israel. Va a votar por nosotros porque le bajemos el precio de la gasolina. El Escudo Energético para los Trabajadores es un mensaje que une. La Doctrina de No Repetición es un mensaje que une. La Producción Estratégica en Casa es un mensaje que une. Empecemos por ahí.

4. Usar la petición de descargo ahora. La ventana no está abierta para siempre. Si no lanzamos la ofensiva legislativa antes de que comience la campaña electoral en serio, los republicanos moderados no se arriesgarán a enfrentar a su liderazgo. La fecha límite es ahora.

5. Actuar con la velocidad que exige Giap. “Debemos lanzar combates aún más audaces a velocidad de rayo. Debemos aprovechar cada minuto”. No esperen a que las condiciones sean perfectas. Nunca lo son. No esperen a que el Partido Demócrata se ponga de acuerdo. Nunca lo hará. No esperen a que los medios reconozcan su estrategia. Nunca lo harán porque no pueden verla.


IV. Una última palabra

Conocernos a nosotros mismos significa conocer nuestras debilidades. No para desanimarnos, sino para no ser sorprendidos. El adversario retrocede, pero nosotros tenemos grietas que él conoce. La oportunidad es ahora, pero las amenazas son reales.

Sun Tzu escribió: “Conocer al enemigo y conocerte a ti mismo te asegura cien batallas sin derrota”. Conocemos al enemigo. Conozcámonos a nosotros mismos.

La pregunta no es si el movimiento puede hacerlo. Es si hará lo necesario para superar sus propias debilidades y enfrentar las amenazas que vienen.

El momento es ahora.

Con el afecto de quien cree que la honestidad es la primera condición de la estrategia,


Juan Prim

*25 de marzo de 2026*

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