El fenómeno Alexandria Ocasio-Cortez en la tormenta perfecta del imperio
Por Joan Prim
14 de marzo de 2026
I. EL CONTEXTO: UN IMPERIO QUE SE DESANGRA
Hay momentos en la historia de las grandes potencias en que la podredumbre interna se vuelve tan evidente que ya no puede ocultarse bajo los fuegos artificiales del patriotismo. Estados Unidos atraviesa uno de esos momentos. La "Operación Furia Épica" lanzada contra Irán el 19 de febrero no es una guerra más en la larga lista de crímenes del Pentágono. Es el síntoma más agudo de una descomposición que corroe los cimientos mismos del sistema político norteamericano.
Los números son tozudos: el 60% de la población rechaza esta aventura militar, según encuesta de CNN publicada entre el 19 y 23 de febrero. En un sistema funcional, semejante nivel de oposición popular obligaría a una reconsideración de la política exterior. Pero Washington ya no es un sistema funcional. Es un enfermo que agita los brazos mientras se ahoga.
La coincidencia temporal con la publicación fragmentada de los archivos Epstein –esos documentos que involucran a la elite del poder en tramas de corrupción y tráfico de menores– ha sido señalada incluso por figuras de la derecha republicana. El representante Thomas Massie lo dijo sin vueltas: "Bombardear un país al otro lado del globo no hará que los archivos Epstein desaparezcan". Cuando un legislador del partido gobernante admite que la guerra es una cortina de humo, algo huele mal en Dinamarca –o en Washington, que viene a ser lo mismo.
La administración Trump, en su segunda encarnación, ha roto todos los diques. Amenaza con anexionar Groenlandia, territorio de Dinamarca, miembro fundador de la OTAN. Declara que el único límite a su acción es "su propia moral". Traducción: el derecho internacional, la Constitución, las alianzas forjadas con sangre en dos guerras mundiales, son papel mojado si interfieren con el instinto del líder.
Y en medio de este naufragio, una voz se alza con una claridad que desconcierta a propios y extraños. Se llama Alexandria Ocasio-Cortez, tiene 36 años, y viene diciendo cosas que ningún otro político de peso se atreve a decir.
II. LA VOZ QUE CONECTA LOS PUNTOS
El 4 de marzo, en declaraciones a MeidasTouch, Ocasio-Cortez formuló una acusación de gravedad inusitada en la política estadounidense. Vale la pena citarla extensamente porque condensa un análisis que los medios hegemónicos prefieren ignorar:
"Él fue impulsivamente a Venezuela. Fue impulsivamente a Irán. No hay salida ni objetivo final en ninguna de estas situaciones. Ha llevado a una mayor inestabilidad global a donde quiera que va. Y cada vez que ha hecho eso, ha sido consistente con un aumento o una revelación en lo que está sucediendo con los archivos Epstein".
Y concluyó: "Si los archivos Epstein tienen tal control sobre el presidente Trump y esta administración que están dispuestos a sumergirnos y arriesgar una guerra mundial para salvarse políticamente, esa es la definición de alguien que no puede tomar decisiones objetivas por el pueblo estadounidense".
Traducción para quienes prefieren el lenguaje llano: Trump bombardea Irán para que no hablemos de los aviones donde violaban menores. La conexión es tan burda que resulta grotesca. Pero es efectiva: mientras las bombas caen sobre Teherán, los titulares se llenan de "escalada en Medio Oriente" y los archivos Epstein pasan a página veintitrés.
La congresista neoyorquina no se detuvo ahí. Recordó que Irán y Estados Unidos estaban negociando en Ginebra. Que existía una vía diplomática. Que Trump "se alejó de estas discusiones y eligió la guerra". Es decir: no fue una necesidad estratégica, fue una elección política. Una elección cuyas consecuencias –muertos iraníes, inestabilidad regional, riesgo de conflagración mayor– son el precio que estamos pagando para que un puñado de corruptos mantengan sus secretos a salvo.
III. LA GUERRA DE IRAK, EL FANTASMA QUE VUELVE
"Violencia engendra violencia. Aprendimos esta lección en Irak. Aprendimos esta lección en Afganistán. Y estamos a punto de aprenderla de nuevo en Irán", dijo Ocasio-Cortez el 27 de febrero. La frase debería estar grabada en la entrada del Pentágono.
Porque lo que está ocurriendo es la repetición del mismo error una y otra vez, con la esperanza delirante de que esta vez el resultado será distinto. En 2003, George W. Bush invadió Irak con la excusa de las armas de destrucción masiva que nunca aparecieron. El saldo: un millón de muertos, la destrucción de un Estado, el ascenso del ISIS, y veinte años después, Irak sigue siendo un hervidero de violencia. La "lección" que supuestamente aprendimos fue que las guerras preventivas son un desastre. Pero aquí estamos, veintitrés años después, con la misma cantinela.
Ocasio-Cortez lo señala con crudeza: no hay plan de salida, no hay objetivo final, no hay estrategia más allá del corto plazo electoral. Es el aventurerismo militar en su forma más pura.
IV. LA CUESTIÓN DE FONDO: QUIÉN DECIDE LA GUERRA
Detrás de la denuncia concreta hay una batalla institucional de primera magnitud. Ocasio-Cortez apoya la Resolución de Poderes de Guerra presentada por el demócrata Ro Khanna y el republicano Thomas Massie, que busca restaurar la prerrogativa constitucional del Congreso para declarar la guerra.
Puede parecer un tecnicismo legal, pero no lo es. La Constitución de Estados Unidos es clara: el Congreso declara la guerra, el presidente la conduce. Pero desde Corea hasta hoy, los presidentes han usurpado esa facultad, convirtiendo al país en una maquinaria bélica permanente que funciona al margen del control popular. La resolución Khanna-Massie busca ponerle coto.
Ocasio-Cortez lo expresó así: "En momentos de guerra, nuestra Constitución es inequívoca: el Congreso autoriza la guerra. El presidente no". Detrás de esta defensa del texto constitucional hay una verdad más profunda: la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de un solo hombre, especialmente cuando ese hombre está acorralado por escándalos de corrupción y usa las bombas como cortina de humo.
El dato revelador es que Massie, un republicano de Kentucky, se haya unido a esta iniciativa. También la exrepresentante Marjorie Taylor Greene, figura de la ultraderecha, ha criticado duramente a Trump por iniciar esta guerra. Tucker Carlson y Megyn Kelly, íconos conservadores, han expresado su frustración. Cuando Ocasio-Cortez y Marjorie Taylor Greene coinciden en algo, es que el edificio se está cayendo a pedazos.
V. LA DIMENSIÓN ECONÓMICA: LO QUE EN ÚLTIMA INSTANCIA LO DETERMINA TODO
Hasta aquí el análisis político y geopolítico. Pero quien pretenda comprender el fenómeno Ocasio-Cortez sin examinar su programa económico estará mirando el árbol sin ver el bosque. Porque si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que la congresista neoyorquina entiende una verdad fundamental que la elite de Washington prefiere ignorar: la lucha contra el autoritarismo se gana o se pierde en el terreno de la economía real.
V.1. La tesis central: ganancias materiales para la clase trabajadora
En la Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada en febrero, Ocasio-Cortez fue tajante: "Es de urgente prioridad que pongamos nuestras casas económicas en orden y proporcionemos ganancias materiales para la clase trabajadora. De lo contrario, caeremos en un mundo más aislado gobernado por autoritarios que tampoco entregan nada a la gente trabajadora" .
La tesis es sólida: décadas de fracasos gubernamentales –desde el TLCAN hasta la guerra de Irak– han abierto la puerta a demagogos como Trump. La única forma de derrotarlos es reorientar la política progresista alrededor de la clase social . Cuando Ocasio-Cortez dice que "niveles extremos de desigualdad de ingresos conducen a la inestabilidad social y alimentan el autoritarismo", no está haciendo demagogia: está describiendo una ley de hierro de la política contemporánea .
Los datos la respaldan. Una encuesta de febrero de 2026 muestra que los votantes demócratas buscan "una lucha contra los superricos y las corporaciones" que los mantienen oprimidos, y en ese contexto Ocasio-Cortez se ha convertido en la candidata favorita . No es casualidad: es consecuencia de un discurso económico coherente sostenido durante años.
V.2. La crítica al modelo comercial: TLCAN, propiedad intelectual y proteccionismo corporativo
En Múnich y en la Universidad Técnica de Berlín, Ocasio-Cortez desarrolló una crítica detallada al modelo de comercio internacional que merece atención. Calificó al TLCAN como "una política fallida para muchas comunidades rurales y trabajadoras" . Pero no se quedó en la crítica genérica: fue al fondo del asunto.
Señaló que en los acuerdos comerciales hay "cientos de páginas de políticas no arancelarias que equivalen a proteccionismo corporativo" . Puso como ejemplo el Acuerdo sobre los ADPIC de la OMC, que extendió la protección de patentes de 17 a 20 años, permitiendo que "las farmacéuticas mantuvieran sus patentes por más tiempo, los medicamentos no pudieran volverse genéricos y los costos de atención médica aumentaran" .
Esta es una observación crucial: la globalización no ha fracasado por accidente, ha sido diseñada para beneficiar a las grandes corporaciones a expensas de la gente común. Cuando Ocasio-Cortez habla de "políticas comerciales que realmente centren a la clase trabajadora, en lugar de acumular abrumadoramente los beneficios del comercio para los más ricos", está poniendo el dedo en la llaga .
Advirtió además que "las empresas tecnológicas buscan erosionar todas las protecciones sobre la privacidad y los datos de los usuarios para mercantilizar nuestra información personal", y que "no le sorprendería que utilicen los acuerdos comerciales para avanzar en eso" . La historia le da la razón: lo que no se logra en el debate legislativo nacional, se introduce por la puerta trasera de los tratados internacionales.
V.3. El debate sobre el impuesto a la riqueza: la experiencia argentina como advertencia
Uno de los momentos más reveladores de la conferencia de Múnich fue el intercambio entre Ocasio-Cortez y la diputada argentina Daiana Fernández Molero. Cuando Ocasio-Cortez planteó la necesidad de un impuesto a los multimillonarios, la legisladora argentina respondió con la experiencia de su país: la Ley 27.605, un impuesto extraordinario a las grandes fortunas implementado durante la pandemia .
La crítica de Fernández Molero merece ser escuchada con atención: en Argentina, el impuesto generó fuga de capitales, complejidades administrativas y disputas legales sobre valoración de activos. Incluso un impuesto diseñado como extraordinario y temporal puede erosionar la confianza de los inversores y acelerar la salida de capitales .
Pero Ocasio-Cortez no es ingenua. Sabe que el Fondo Monetario Internacional, en su nota técnica "Cómo gravar la riqueza", señala que el debate no es entre impuesto a la riqueza o no impuesto, sino entre diseños que lo hagan factible en la práctica . Los impuestos anuales al patrimonio neto enfrentan las mayores dificultades de cumplimiento, mientras que los impuestos a las ganancias de capital en el momento de su realización o a las herencias tienden a ser más fáciles de administrar .
La respuesta de Ocasio-Cortez –que no especificó en Múnich qué modelo prefiere– deja espacio para el desarrollo programático. Pero lo que nadie puede negar es que ha puesto sobre la mesa el tema que la elite prefiere evitar: cómo financiar el estado de bienestar en una era de desigualdad explosiva.
V.4. La alternativa: una política de clase, no cultural
En Berlín, Ocasio-Cortez fue aún más explícita: "Cuando tienes estancamiento económico para la clase trabajadora, especialmente en un entorno donde el PIB está creciendo, eso es el material de los movimientos populistas. La elección es qué dirección toman esos movimientos populistas. Una dirección es culpar a los vulnerables, a los inmigrantes, a las personas de diferentes identidades de género" .
Y planteó la alternativa: "La alternativa es un movimiento populista que dice la verdad. Que dice: 'Esto es una injusticia, te están estafando, y esa historia no es cultural, sino de clase'" .
Aquí está el núcleo de su propuesta: desenmascarar la estrategia de la derecha que utiliza chivos expiatorios culturales para ocultar la realidad de la explotación económica. Cuando Trump culpa a los inmigrantes, está desviando la atención de que "las elites económicas se han llevado la parte del león del crecimiento para sí mismas y dejan migajas para la clase trabajadora" .
Señaló además que "cuando las corporaciones masivas comienzan a consumir el sector público y a devorar el gasto público, empiezan a dar las órdenes. Y estamos empezando a ver esto con algunos miembros de la clase multimillonaria imponiendo su peso en la política doméstica y global" . La conclusión es inevitable: los CEO corporativos tienen hoy más poder e influencia que los líderes democráticamente electos .
V.5. Las contradicciones del imperio y la oportunidad progresista
Desde una perspectiva de clase, el fenómeno Ocasio-Cortez adquiere su verdadera dimensión. No se trata de una figura aislada, sino de la expresión política de una contradicción objetiva: el imperialismo norteamericano, en su fase de descomposición, genera las condiciones para que emerjan voces que cuestionan su lógica desde dentro.
El programa económico de Ocasio-Cortez –crítica al TLCAN, cuestionamiento de las patentes farmacéuticas, defensa de la privacidad frente a las tecnológicas, impuesto a los multimillonarios– no es "socialismo" en el sentido clásico. Es populismo progresista de alta calidad: reconoce que la lucha de clases existe, que la elite económica explota a la mayoría trabajadora, y que el Estado debe intervenir para redistribuir.
¿Es suficiente? No. ¿Es coherente con una perspectiva revolucionaria? Tampoco. Pero en la coyuntura actual, con Trump bombardeando Irán para ocultar sus escándalos y la derecha avanzando en todo el mundo, cualquier fuerza que debilite al adversario principal merece ser evaluada con seriedad, no con desprecio sectario.
La frase de Ocasio-Cortez en Berlín resuena con fuerza: "Todos podemos ser arena en los engranajes de la injusticia" . En un momento donde las instituciones democráticas se desmoronan y la guerra se usa como cortina de humo, esa arena puede marcar la diferencia.
VI. LO QUE DICE SOBRE EL MUNDO
En la Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada en febrero, Ocasio-Cortez ofreció un diagnóstico que merece atención. Dijo que la administración Trump "está buscando retirar a Estados Unidos del mundo entero para que entremos en una era de autoritarismos, donde Donald Trump pueda comandar el hemisferio occidental y Latinoamérica como su arenero personal, donde Putin pueda hacer sonar el sable en Europa e intimidar a nuestros propios aliados".
Hay que leer con cuidado. Lo que describe no es un retiro aislacionista, sino una reconfiguración del imperio en "esferas de influencia". Trump propone, en los hechos, un mundo donde cada gran potencia hegemonice su región sin cortapisas legales. Es exactamente lo que Rusia ha denunciado durante décadas: que Occidente pretende un derecho de injerencia global que niega a los demás.
La crítica de Ocasio-Cortez a esta visión es que abandona cualquier pretensión de "orden basado en reglas" para instaurar el imperio de la fuerza bruta. Pero al hacerlo, sin proponérselo, coincide con la crítica que desde Moscú, Pekín y el Sur Global se ha formulado al unilateralismo estadounidense. La diferencia está en la solución que propone: ella quiere restaurar un multilateralismo con Estados Unidos como líder "benevolente"; otros queremos un mundo verdaderamente multipolar donde ninguna potencia tenga derecho de veto sobre los demás.
Sobre el "orden basado en reglas", fue particularmente aguda: "En un orden basado en reglas, la hipocresía es vulnerabilidad. Durante demasiado tiempo, las reglas solo se aplicaban a Estados Unidos, Europa y sus aliados, y se tallaban excepciones para el Sur Global. Cuando tienes un orden basado en reglas donde tallas excepciones a tus valores, eventualmente las excepciones se convierten en las reglas" .
Sobre Taiwán, preguntada si Estados Unidos debería enviar tropas para defender la isla en caso de una invasión china, respondió: "Lo que esperamos es asegurarnos de que nunca lleguemos a ese punto, y queremos asegurarnos de que estamos moviendo todas nuestras posiciones económicas, de investigación y globales para evitar cualquier confrontación". Los halcones la acusaron de "titubeo". Pero desde una perspectiva de paz, su posición es más sensata que la beligerancia irresponsable de quienes hablan de "defender Taiwán" sin medir las consecuencias de una guerra con China.
VII. LAS CONTRADICCIONES DE UN FENÓMENO
Sería un error idealizar a Ocasio-Cortez. No es una revolucionaria. Es una política burguesa del ala izquierda del Partido Demócrata, con todas las contradicciones que eso implica. Habla de "clase trabajadora" en abstracto, sin distinguir entre la aristocracia obrera norteamericana que se beneficia del saqueo imperial y los trabajadores superexplotados de la periferia. Defiende a los trabajadores de su país pero no cuestiona el sistema que permite que los trabajadores del Sur Global sean explotados para sostener el nivel de vida de los del Norte.
Pero el análisis político no se reduce a etiquetas. Hay que preguntarse: en la coyuntura actual, ¿su acción objetiva favorece o perjudica a los pueblos que resisten la agresión imperialista?
La evidencia sugiere que, en esta coyuntura concreta, su posición produce efectos positivos:
Debilita la legitimidad interna de la guerra. Al denunciar la conexión entre los bombardeos y los archivos Epstein, introduce dudas en la población sobre las motivaciones reales del gobierno. Una población escéptica es más difícil de movilizar para guerras prolongadas.
Refuerza la posición de quienes exigen control legislativo sobre las decisiones bélicas. Cuanto más difícil sea para un presidente iniciar guerras unilateralmente, menos guerras de agresión sufrirá el mundo.
Denuncia el impacto humanitario de las sanciones y los bloqueos. Ha hablado de cómo las sanciones a Cuba e Irán dejan hospitales sin combustible mientras los gobiernos son castigados. Esto coincide con la posición de quienes consideran las sanciones unilaterales como actos de guerra económica.
Propone priorizar la competencia económica sobre la confrontación militar. Su énfasis en invertir en ciencia y tecnología para competir con China, en lugar de bombardear países, representa una vía menos peligrosa para la paz mundial.
Señala la contradicción de clase en el centro del debate político. Al insistir en que la lucha contra el autoritarismo requiere "ganancias materiales para la clase trabajadora", está diciendo una verdad que la elite prefiere silenciar: el sistema económico actual no funciona para la mayoría .
Ninguna de estas posiciones convierte a Ocasio-Cortez en una aliada en el sentido estratégico. Pero la realidad es más compleja que los manuales: en la política concreta, a veces los enemigos de nuestros enemigos pueden ser, si no amigos, al menos factores objetivos que contribuyen a debilitar al adversario principal.
VIII. MIRANDO HACIA ADELANTE
La guerra contra Irán no terminará pronto. Las aventuras militares tienen su propia inercia, y una vez que las bombas comienzan a caer, es muy difícil detenerlas. Pero el escándalo Epstein tampoco desaparecerá. Los archivos seguirán filtrándose, las citaciones seguirán llegando, y la conexión entre la guerra y la corrupción será cada vez más difícil de ocultar.
En este escenario, Ocasio-Cortez ha encontrado un rol que pocos esperaban: el de la voz que se atreve a decir lo que muchos piensan en privado pero nadie se anima a expresar en público. Su popularidad entre los jóvenes, su manejo de las redes sociales, su capacidad para conectar con el descontento popular, la convierten en un fenómeno que ningún análisis serio puede ignorar.
Las encuestas la colocan como la segunda favorita para la nominación demócrata en 2028, solo detrás de Gavin Newsom. Pero más allá de las especulaciones electorales, lo relevante es lo que su emergencia revela sobre el estado del imperio: cuando una congresista de 36 años, hija de inmigrantes, ex camarera, puede denunciar al presidente por usar la guerra como cortina de humo para ocultar su corrupción, y ganar audiencia por ello, es que algo se está moviendo en las profundidades de la sociedad norteamericana.
Su programa económico –crítico del TLCAN, cuestionador de las patentes farmacéuticas, defensor de la clase trabajadora frente a las corporaciones– no es marxista, ciertamente. Pero es objetivamente progresista y favorable a los intereses del pueblo yanqui en un momento donde la alternativa es el trumpismo más brutal. Y en política, a veces hay que saber distinguir entre el amigo estratégico y el aliado táctico.
No sabemos qué vendrá después. Pero sí sabemos que en este 14 de marzo de 2026, mientras las bombas siguen cayendo sobre Irán y los archivos de Epstein siguen saliendo a la luz, Alexandria Ocasio-Cortez ha plantado una bandera en el territorio de la verdad. Y en tiempos de guerra y mentiras, la verdad es la primera víctima, pero también la única arma que puede derrotar a los mentirosos.
IX. EPÍLOGO PARA LECTORES LATINOAMERICANOS
Desde nuestra posición en el Sur Global, la guerra de Trump contra Irán nos interpela directamente. Porque lo que ocurre hoy en Medio Oriente puede ocurrir mañana en cualquier país de Nuestra América que ose desafiar los dictados de Washington. La "Operación Resolución Absoluta" que derrocó a Maduro en Venezuela el año pasado fue el ensayo general. Irán es el espectáculo principal. Y si Trump logra salir airoso de esta aventura, no habrá límite para sus ambiciones en nuestro continente.
Por eso la voz de Ocasio-Cortez nos importa. No porque vaya a cambiar la política exterior estadounidense –eso sería ingenuo– sino porque contribuye a crear las condiciones internas que pueden limitar la capacidad de agresión del imperio. Cada congresista que cuestiona la guerra, cada ciudadano que se opone a los bombardeos, cada fisura en el consenso belicista, es una pequeña victoria para los pueblos que resisten.
La lucha contra el imperialismo se libra en muchos frentes. Y a veces, desde las entrañas mismas de la bestia, surgen voces que, sin pretenderlo, nos ayudan en esa lucha. Escucharlas no es adorarlas. Es simplemente comprender la realidad tal como es, y actuar en consecuencia.
Joan Prim
Post Scriptum del 15 de marzo del 2026: Debo reconocer que mi caracterización de AOC como "una política burguesa" fue un error cometido a la distancia y con desconocimiento de la realidad, seguramente debido a la influencia de la prensa de las corporaciones. Pido perdón por ello.
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