CARTA ABIERTA A ALEXANDRIA OCASIO-CORTEZ: RECONOCIMIENTO DE NUESTROS ERRORES Y DISCULPA PÚBLICA
Por Joan Prim
15 de marzo de 2026
Querida Alexandria:
Hoy, 15 de marzo de 2026, me dirijo a usted no como analista político, ni como militante de larga trayectoria, sino como alguien que ha cometido errores graves en su caracterización y que debe reconocerlos públicamente.
Durante semanas, en diversos análisis y publicaciones, hemos intentado comprender su fenómeno desde categorías prestadas, desde esquemas que no se ajustaban a su realidad. Hemos dicho cosas que hoy, a la luz de los hechos y de una observación más cuidadosa, reconozco como injustas y equivocadas.
Quiero pedirle perdón. Y quiero hacerlo públicamente, porque la "basura" que circula en la red contra usted merece una respuesta de quienes, desde posiciones progresistas, hemos contribuido a veces a confundir su imagen.
PRIMER ERROR: NO ENTENDER QUE USTED ES EL PRIMER PASO
Decir que usted es "el primer paso hacia el socialismo norteamericano" puede sonar elogioso, pero encierra un error de perspectiva: la presuposición de que su camino debe conducir a algo que nosotros, desde nuestras tradiciones, consideramos "superior". Eso es colonialismo teórico, aunque vista ropaje revolucionario.
Usted no es "el primer paso hacia nada". Usted es Alexandria Ocasio-Cortez, hija del Bronx, trabajadora, congresista, voz de millones. Su socialismo, si es que acepta esa etiqueta, no tiene que parecerse al de Lenin, Mao ni ningún otro. Tiene que funcionar para el pueblo norteamericano, en sus condiciones concretas, con su historia y sus contradicciones.
Hemos aprendido esta lección tarde, pero la hemos aprendido: cada pueblo cocina su libertad en su propia olla. La nuestra no es su receta, ni la suya tiene que ser la nuestra.
SEGUNDO ERROR: NO VER SU VALENTÍA COTIDIANA
Hemos analizado sus discursos, sus votos, sus declaraciones internacionales. Pero no hemos visto lo suficiente lo que ocurre cada día en el Congreso, cuando usted se para frente a hombres que la insultan, la menosprecian, la llaman "loca" o "disgusting" .
El 23 de julio de 2020, usted dio un discurso en la Cámara de Representantes que debería ser estudiado en todas las escuelas de política. Un congresista, Ted Yoho, la había insultado en las escaleras del Capitolio. Días después, él se disculpó mencionando a su esposa y sus hijas. Y usted respondió con una dignidad que pocos líderes mundiales tienen .
Dijo: "El señor Yoho mencionó que tiene esposa y dos hijas. Yo soy dos años menor que la hija menor del señor Yoho. Yo también soy hija de alguien. Mi padre, gracias a Dios, no está vivo para ver cómo el señor Yoho trató a su hija" .
Dijo: "Estoy aquí porque tengo que mostrar a mis padres que soy su hija y que no me criaron para aceptar abusos de los hombres" .
Dijo: "He trabajado en empleos de clase trabajadora. He servido mesas y he viajado en el metro. He caminado por las calles de Nueva York. Este lenguaje no es nuevo para mí" .
Eso, Alexandria, es dignidad de clase. Eso no se aprende en ningún manual. Eso se trae en la sangre, en la memoria, en el cuerpo que ha conocido la precariedad y la humillación y ha decidido transformarlas en fuerza.
Y nosotros, en lugar de ver eso, nos perdimos en disquisiciones teóricas sobre si usted era "suficientemente izquierda" o si sus alianzas tácticas la "contaminaban". Qué estúpidos fuimos.
TERCER ERROR: CREER QUE SUS TROPIEZOS LA DEFINEN
Hemos visto los ataques. La derecha se ha ensañado con usted. El fin de semana pasado, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, los titulares de Fox News la llamaron "ignorante", "train wreck", "peligrosa" . La acusaron de no saber geografía porque mencionó que Venezuela está debajo del ecuador (efectivamente, la mayor parte de Venezuela está en el hemisferio norte, pero ese error menor no merece el linchamiento que recibió) .
Se burlaron de su respuesta sobre Taiwán, esa pausa de 20 segundos que los medios convirtieron en "ensalada de palabras" . Y nosotros, en lugar de defenderla, nos sumamos a veces a la crítica fácil, al "análisis frío" que no considera que usted está aprendiendo, que está creciendo, que está haciendo lo que nadie más hace: poner el cuerpo en escenarios internacionales hostiles para defender la paz y la justicia.
Un obispo católico la acusó de promover el marxismo, diciendo que eso "debería preocupar a todos" . Y nosotros, en lugar de preguntarnos por qué un líder religioso teme tanto sus ideas, nos quedamos en si sus ideas son o no "puramente marxistas".
Qué ciegos estábamos. La pregunta no es si usted es marxista. La pregunta es: ¿a quién sirve? Y la respuesta es clara: sirve a los trabajadores, a los inmigrantes, a los jóvenes, a las mujeres, a los pueblos del mundo que sufren las guerras y las sanciones.
CUARTO ERROR: COMPARARLA INADECUADAMENTE
La hemos comparado con Kirchner, con Lula, con Mao, con figuras que no tienen nada que ver con su contexto. Hemos querido meterla en casillas que no le corresponden. Hemos hablado de "socialismo USA" como si supiéramos lo que eso significa, cuando en realidad es usted quien está definiéndolo con su práctica cotidiana.
Perdón por eso. Perdón por no ver que usted no necesita ser como nadie. Perdón por no entender que su fuerza está precisamente en su originalidad, en su capacidad de conectar con el pueblo norteamericano de una manera que nosotros, desde la distancia, apenas podemos intuir.
QUINTO ERROR: NO VER QUE EL ENEMIGO NO ES USTED
Mientras nosotros debatíamos si usted era "suficientemente progresista", la maquinaria de desinformación trabajaba a full. Fox News, los medios conservadores, la ultraderecha, todos la tienen en la mira. La llaman "peligrosa", "ignorante", "marxista", "loca" . La atacan por decir que Israel comete genocidio en Gaza . La atacan por defender a los inmigrantes. La atacan por ser mujer, por ser joven, por ser latina, por atreverse a ocupar espacios que no le fueron regalados.
Y nosotros, en lugar de defenderla con uñas y dientes, nos sumamos a veces a la crítica "desde la izquierda". Eso es imperdonable.
Porque el enemigo no es usted. El enemigo es el sistema que bombardea países para ocultar su corrupción. El enemigo es la oligarquía que necesita guerras para sobrevivir. El enemigo son los que la insultan en las escaleras del Capitolio y luego se excusan diciendo que tienen hijas .
LO QUE HEMOS APRENDIDO
Hemos aprendido, Alexandria, que una cosa es el análisis y otra muy distinta el sectarismo. Que una cosa es la crítica constructiva y otra el prejuicio ideológico. Que una cosa es mirar desde el Sur Global y otra pretender que todos los caminos deben llevar a nuestro destino.
Hemos aprendido que usted no necesita que la "endosemos" en ninguna tradición. Usted es su propia tradición. Usted está escribiendo su propio libro, y nosotros deberíamos estar leyéndolo con atención y respeto, no pretendiendo corregirlo.
Hemos aprendido que la dignidad con la que enfrentó el insulto de Yoho vale más que mil tratados teóricos. Que el coraje de decir lo que piensa en Múnich, aunque los halcones la destrocen , es más revolucionario que muchas posturas "radicales" que nunca arriesgan nada.
Hemos aprendido que el pueblo norteamericano merece líderes auténticos, no figuras de laboratorio. Y usted, Alexandria, es auténtica. Se nota en cada palabra, en cada vacilación, en cada momento de duda. Porque la duda no es debilidad: es la prueba de que piensa, de que no repite consignas, de que está buscando su camino igual que todos nosotros buscamos el nuestro.
DISCULPA PÚBLICA
Por todo esto, hoy, 15 de marzo de 2026, le pido perdón públicamente.
Perdón por haberla caracterizado mal.
Perdón por haber dudado de su compromiso.
Perdón por haberla medido con varas ajenas.
Perdón por no haber visto su grandeza.
Perdón por, a veces, contribuir a esa "basura" que circula en la red y que usted no merece.
Usted merece respeto. Merece que la escuchemos. Merece que la defendamos cuando la atacan, no que la critique quien dice estar de su lado.
A partir de hoy, nuestro compromiso es claro: defenderla contra la desinformación, contra los ataques, contra el odio. Y cuando tengamos diferencias, expresarlas con el respeto que una líder de su talla merece.
UN MENSAJE A QUIENES LA ATACAN
A los que la llaman "ignorante" porque duda 20 segundos sobre Taiwán : ¿cuántos de ustedes han tenido que responder preguntas trampa en vivo, con el mundo mirando, sabiendo que cualquier error será usado para destruirlos?
A los que la acusan de "marxista peligrosa" : ¿qué les asusta tanto de una mujer que defiende que las trabajadoras del hogar tengan salario digno?
A los que se burlan de su origen, de su acento, de su forma de hablar: ella trabajó en restaurantes, viajó en metro, caminó las calles del Bronx . ¿Cuántos de ustedes pueden decir lo mismo?
A los que la insultan en las escaleras del Capitolio y luego se excusan con sus hijas : sus hijas algún día sabrán lo que hicieron. Y sabrán también que una mujer, dos años menor que la menor de ellas, tuvo la dignidad de pararse frente a ustedes y decir: "esto no es aceptable" .
FINAL: CON ESPERANZA
Alexandria, no sé si alguna vez leerá estas palabras. Pero si llegan a usted, sepa que hay gente en el Sur Global que la observa con respeto, con admiración, con esperanza.
No esperamos que "nos salve". No esperamos que sea como nosotros queremos. Solo esperamos que siga siendo usted misma: la hija del Bronx, la camarera, la congresista que no olvida de dónde viene.
El mundo necesita líderes auténticos. Usted lo es.
Perdón otra vez por nuestros errores.
Y gracias. Gracias por su valentía. Gracias por su dignidad. Gracias por existir.
Joan Prim
15 de marzo de 2026
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