Carta a Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders
Sobre el impeachment, las ocho propuestas y el momento estratégico
Estimada Alexandria, estimado Bernie:
Quien escribe ha seguido su trabajo durante años, desde la otra punta del mundo, con la convicción de que la lucha contra la oligarquía es también una lucha por la inteligencia estratégica. No pretendo enseñarles nada que no sepan, pero sí ofrecerles un análisis que quizás, por la urgencia del día a día, no han tenido tiempo de articular.
El rumor que circula —que a los demócratas les faltan 4 votos para tratar el impeachment— es cierto solo en un sentido muy limitado. La Cámara tiene 218 republicanos y 217 demócratas. No hay una votación inminente. Lo que sí hay es una ventana electoral que, si se aprovecha, puede darles la mayoría en noviembre. Las apuestas dan un 85% de probabilidad de que los demócratas controlen la Cámara después de las elecciones de medio término.
La pregunta estratégica no es si iniciar impeachment ahora —sería una batalla perdida— sino cómo usar los meses que quedan para construir la fuerza que, cuando tengan la mayoría, pueda convertir esa mayoría en poder real. Y ahí es donde las ocho propuestas entran en juego.
I. El impeachment y las ocho propuestas: una misma ofensiva, dos frentes
Sun Tzu enseñó: “Ataca al enemigo donde está desprevenido, aparece donde no te esperan” . Trump está desprevenido en su flanco económico. Su aprobación ha caído al 36%, y el 53% de los estadounidenses dice estar peor económicamente que antes de su reelección. La guerra en Irán es rechazada por el 60% de la población. Sus propias bases se están desmoronando: entre los hombres, su aprobación neta pasó de +13 a -7 puntos.
El impeachment es un ataque directo al comandante enemigo. Pero Sun Tzu también advirtió: “El que sabe cuándo puede luchar y cuándo no, será victorioso” . Luchar ahora por el impeachment, con la Cámara en manos republicanas, es luchar cuando no se puede ganar. Es precipitarse. En cambio, las ocho propuestas son el ataque por estratagema: construyen poder donde el adversario es débil, obligan a los republicanos a definirse en temas populares, y preparan el terreno para que, cuando tengan la mayoría, el impeachment no sea un acto desesperado sino la culminación de una demanda popular.
Las ocho propuestas —la Doctrina de No Repetición, la Alianza Energética con las Américas, la Competencia Inteligente con China, la Reforma del Orden Internacional, la Reorientación del Gasto Militar, la Producción Estratégica en Casa, el Escudo Energético para los Trabajadores, el Tratado de No Agresión Comercial— no son una distracción. Son la base sobre la que se construye la legitimidad para exigir cuentas.
El Escudo Energético responde a los 4 dólares por galón. La Doctrina de No Repetición responde al 60% que rechaza la guerra. La Producción Estratégica en Casa responde a los 70.000 empleos manufactureros perdidos. Cuando el pueblo vea que hay alternativas concretas que los republicanos bloquean, la exigencia de impeachment dejará de ser un tema de élite política para convertirse en una demanda popular.
II. La estrategia de las tres fases
Sun Tzu escribió: “El general que gana una batalla hace muchos cálculos en su templo antes de que la batalla se libre” . Los cálculos para los próximos meses podrían ordenarse en tres fases.
Fase 1: ahora hasta noviembre. Presenten las ocho propuestas como proyectos de ley. Lancen peticiones de descargo para forzar su discusión. Usen los 1.500 eventos de la coalición “No Kings” para presionar a los republicanos moderados en distritos competitivos. Construyan la narrativa: los republicanos bloquean soluciones populares mientras la guerra y la inflación golpean a las familias. Cada voto en contra de una propuesta popular es munición para las elecciones.
Fase 2: post-electoral, si ganan la Cámara. Aprieten. Aprueben las ocho propuestas en la Cámara con la nueva mayoría. Cada aprobación es una victoria popular. Cada bloqueo republicano en el Senado es una derrota política para ellos. El impeachment, si procede, no será una obsesión solitaria, sino una de las herramientas en un arsenal que ya ha demostrado poder transformar la vida de los trabajadores.
Fase 3: cuando la opinión pública esté madura. Con las propuestas populares bloqueadas por los republicanos en el Senado, con la guerra impopular y la economía aún frágil, la demanda de rendición de cuentas será ineludible. El impeachment se convierte entonces en la culminación de una campaña de construcción de poder, no en su punto de partida.
Giap enseñó: “No se trata de ganar muchas batallas, sino de hacer que los invasores abandonen el país” . Las ocho propuestas son el medio para desgastar al adversario en el terreno de la opinión pública, de modo que cuando llegue el momento, la batalla final esté ya ganada de antemano.
III. Lo que Sun Tzu diría sobre el momento
Sun Tzu dijo: “La oportunidad suprema es aquella que nadie nota, la victoria suprema es aquella que nadie discute” . Hoy, pocos notan que el movimiento tiene la oportunidad de convertir su energía en legislación. La prensa sigue hablando de los errores de Múnich, de las divisiones del Partido Demócrata, de los tuits de Trump. Pero ustedes tienen 7.000 candidatos entrenados, mítines llenos en territorio republicano, una coalición que moviliza millones, y un Congreso que en noviembre puede cambiar de manos.
También advirtió: “Aunque hemos oído de estupidez precipitada en la guerra, la inteligencia nunca se ha visto asociada con largas demoras” . No es una contradicción. Significa que la precipitación sin cálculo es estúpida, pero la demora calculada es inteligente. Iniciar ahora una campaña de impeachment sin la mayoría necesaria es precipitación. Preparar las ocho propuestas para que, con la nueva mayoría, sean la primera agenda del Congreso, es inteligencia.
IV. Un llamado a la ofensiva
Ustedes han construido un movimiento que no depende de los donantes, que no espera permiso del establishment, que no se deja distraer por las disputas de pureza. Han llevado el mensaje a McAllen, a Shreveport, a Wheeling, a Durham. Han entrenado miles de candidatos. Han llenado auditorios en territorio republicano. Han demostrado que la lucha contra la oligarquía no es una causa perdida, sino el futuro de la política estadounidense.
Ahora falta la ofensiva legislativa. Falta que las ocho propuestas sean el centro de la agenda del movimiento. Falta que la petición de descargo sea la herramienta para romper el estancamiento. Falta que la energía de la calle se canalice hacia objetivos concretos que, en noviembre, se conviertan en victorias legislativas.
El impeachment no es el objetivo. Es una herramienta. Las ocho propuestas son la fortaleza desde la cual se puede usar esa herramienta con eficacia. Construyan esa fortaleza ahora.
Sun Tzu: “La máxima excelencia consiste en subyugar al enemigo sin luchar”. Si las ocho propuestas se convierten en ley, el adversario estará subyugado en el terreno que importa: el bolsillo de los trabajadores. El impeachment, si se hace entonces, será la puntilla, no la apuesta.
El momento es ahora. No para apresurarse, sino para calcular, para construir, para que cuando la oportunidad se abra, el movimiento esté listo para ocuparla.
Con el afecto de quien cree que la estrategia es paciencia activa,
Juan Prim
*25 de marzo de 2026*
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