Última carta a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez
Colofón de una serie — Ocho propuestas para una política exterior al servicio de los trabajadores
Estimada congresista:
Esta es la sexta carta que escribo. No sé si llegará a sus manos, pero sé que las anteriores sí lo hicieron. No me pregunte cómo lo sé. En política, a veces los silencios son más elocuentes que las palabras.
Cuando empecé esta correspondencia, mi intención era ofrecerle herramientas para pensar la geopolítica desde la perspectiva de los trabajadores. Pensé que tal vez, desde la otra punta del mundo, podría aportar algo a alguien que está construyendo algo nuevo en el corazón del imperio. No pretendía enseñarle nada que usted no supiera. Solo poner en orden algunas ideas que circulan en los márgenes y que, si no se aclaran, terminan debilitando lo que usted está construyendo.
A lo largo de cinco cartas, fuimos recorriendo un camino. Hablamos de opciones de política exterior. Hablamos de cómo criticar al autoritarismo sin caer en el macartismo. Hablamos de por qué Rusia es el principal beneficiario de esta guerra. Hablamos de la geopolítica como condición de posibilidad del bienestar de clase. Hablamos de sus raíces, de su tradición política, de las preguntas que la izquierda no se atreve a hacer.
En ese recorrido, fui descubriendo algo que tal vez usted ya sabía: que usted es más izquierdista de lo que parece, y que lo disimula con la habilidad de quien sabe que en política las palabras pueden ser armas, pero también pueden ser trampas. No se lo voy a decir directamente. No hace falta. Usted lo sabe. Y sus adversarios también lo saben, aunque no lo digan.
Esta última carta no es una despedida. Es un compendio. Un intento de reunir en un solo lugar lo que las cinco cartas anteriores esbozaron, para que le sea útil si decide convertirlo en acción. He tratado de ser fiel a sus palabras, a sus votos, a sus intervenciones públicas. He tratado de ser coherente con la tradición política en la que usted se formó, aunque no sea la mía. Y he tratado de ser útil, que es lo único que justifica que alguien desde el sur se tome la libertad de escribirle a una congresista de los Estados Unidos.
I. El momento que vive el adversario
Antes de desplegar las propuestas, permítame detenerme en un hecho que usted conoce mejor que yo, pero que merece ser dicho con todas sus letras: el adversario está retrocediendo.
Las encuestas más recientes son elocuentes. La aprobación de Trump ha caído al 36% en febrero de 2026, doce puntos menos que hace un año . Entre los independientes, el electorado que decide las elecciones, su aprobación es del 26%, quince puntos menos que en 2025 . El 62% de los votantes desaprueba su manejo de la inflación y el costo de vida . Solo el 35% cree que sus políticas han ayudado a la economía; el 48% cree que la han perjudicado . En la intención de voto para el Congreso, los demócratas lideran por seis puntos, 50% contra 44% .
La base MAGA, ese núcleo trabajador que llevó a Trump al poder, se está desmoronando. Entre los republicanos, la aprobación fuerte de Trump ha caído del 64% al 49% . Es la primera vez en este mandato que baja del 50%. En las elecciones especiales de este año, los demócratas han superado el rendimiento de Trump de 2024 entre 10 y 14 puntos en distritos de Virginia, Nueva York, Minnesota y Connecticut . Incluso en bastiones republicanos como Oklahoma y Texas, los márgenes de victoria republicana se han desplomado .
Los propios republicanos lo saben. En su retiro de estrategia en Doral, Florida, la semana pasada, el ambiente era sombrío. El presidente de la Conferencia Republicana de la Cámara, Lisa McClain, admitió: "La historia nos dice que el partido en el poder suele perder escaños en las elecciones de medio término" . El portavoz Mike Johnson reconoció que el partido está dividido sobre si pueden aprobar algo más antes de noviembre . Y Trump, en lugar de ayudar, ha amenazado con no firmar ninguna ley hasta que el Congreso apruebe sus restricciones de voto, efectivamente paralizando su propia agenda .
Lo que esto significa, congresista, es que el adversario no solo está retrocediendo. Está en desorden. Está dividido. Está atrapado en sus propias contradicciones. Y en la guerra, como enseñan los maestros, cuando el enemigo retrocede, es momento de avanzar.
II. Preceptos de Sun Tzu y Giap para el momento
Sun Tzu escribió hace veinticinco siglos: "Cuando el enemigo avanza, nos retiramos. Cuando el enemigo se detiene, lo hostigamos. Cuando el enemigo busca evitar la batalla, lo atacamos. Cuando el enemigo retrocede, lo perseguimos" . No es solo un principio militar. Es una lección de oportunidad política.
El enemigo está retrocediendo. No solo Trump, sino todo el aparato republicano que durante años ha usado la guerra, el miedo y la demagogia para mantener a los trabajadores divididos. Están en retirada porque su promesa central —que el dolor económico que ustedes sienten se resolvería con aranceles, con guerras, con deportaciones masivas— ha resultado ser falsa. Los empleos manufactureros no regresaron. La gasolina subió. La inflación no cedió. Y los trabajadores están comenzando a darse cuenta.
El general Vo Nguyen Giap, que derrotó a dos imperios, enseñó otra lección fundamental: "Solo golpeamos cuando estamos seguros de la victoria; si no lo estamos, no golpeamos" . Durante años, la izquierda estadounidense ha golpeado sin estar segura. Ha lanzado denuncias sin tener el poder para convertir esas denuncias en leyes. Ha confundido la pureza moral con la eficacia política. Eso está bien para los profetas. No para los gobernantes.
Usted ha sido diferente. Ha esperado. Ha construido. Ha tejido alianzas dentro del Partido Demócrata que le han permitido ser más efectiva que si se hubiera mantenido en la pureza sectaria. Ha respaldado a candidatos que no siempre eran de su agrado ideológico porque entendía que el poder se construye con mayorías, no con exclusiones. Ha votado contra la guerra cuando era impopular hacerlo, pero también ha sabido cuándo guardar silencio para no diluir su influencia.
Esa paciencia estratégica, ese saber esperar el momento, es la que le permite ahora golpear.
Giap también dijo: "La mayor fuente de felicidad para un comandante es estar junto a sus soldados en el campo de batalla" . Usted ha estado junto a los trabajadores. Ha caminado en las huelgas. Ha escuchado en los barrios. Ha llevado al Congreso las voces de los que no tienen voz. Por eso, cuando proponga estas ocho leyes, no estará hablando desde la teoría. Estará hablando desde la trinchera.
Sun Tzu añade: "Conocer al enemigo y conocerte a ti mismo te asegura cien batallas sin derrota" . Usted conoce al enemigo: sabe que está dividido, que su base se desmorona, que sus promesas han resultado falsas. Y se conoce a sí misma: sabe que tiene una base que la apoya, que tiene aliados en el Congreso, que tiene la legitimidad de haber estado del lado correcto en cada batalla importante.
Por eso el momento es ahora. Cuando el adversario retrocede, avanzamos. Cuando el adversario duda, golpeamos. Cuando el adversario se divide, unificamos a los nuestros.
No es una metáfora. Es una estrategia. Y usted tiene la oportunidad de ejecutarla.
Giap, en la víspera de la ofensiva final de 1975, envió un telegrama a sus unidades: "Debemos lanzar combates aún más audaces a velocidad de rayo. Debemos aprovechar cada minuto y dirigirnos a las líneas del frente para liberar el sur y unificar el país" . No es casualidad que Giap hablara de "aprovechar cada minuto". Porque en política, como en la guerra, los momentos de oportunidad son fugaces. Se abren. Hay que verlos. Hay que actuar antes de que se cierren.
El momento está abierto. No por mucho tiempo. Pero está abierto.
III. Ocho propuestas para inundar el Parlamento
Aquí van, entonces, ocho propuestas. No son originales. Muchas de ellas ya están en el debate público. Otras son apenas esbozos. Pero todas, creo, son coherentes con sus principios y con los intereses de los trabajadores que usted representa. Si alguna le sirve, utilícela. Si no, deséchela. Lo que importa no es quién la escribió, sino que se haga.
Propuesta 1: La Doctrina de No Repetición
Recuperar la autoridad del Congreso sobre la guerra. En febrero de 2026, usted votó contra la resolución que reafirmaba a Irán como el principal patrocinador estatal del terrorismo. El texto era una justificación legal para la guerra que Trump estaba librando. Usted votó en contra, y con usted otros 52 demócratas. Ese voto fue valiente. Pero un voto no es suficiente.
La Doctrina de No Repetición es una ley que exige que cualquier designación de un país como "patrocinador del terrorismo" o cualquier autorización para el uso de la fuerza militar pase por el Congreso con mayoría calificada. Nada de atajos presidenciales. Nada de delegación de poderes bélicos al ejecutivo. Irak nos enseñó que las etiquetas se usan para justificar guerras basadas en mentiras. Esta ley impediría que eso vuelva a ocurrir.
Propuesta 2: La Alianza Energética con las Américas
Comprar petróleo a los vecinos, no bombardeando Medio Oriente. La administración Trump ha convertido a Venezuela en un protectorado energético. Maduro fue capturado en enero, las cuentas de PDVSA están intervenidas, y 80 millones de barriles de petróleo venezolano están siendo enviados a las refinerías del Golfo. Ese petróleo no beneficia al pueblo venezolano, que sigue sin gasolina en sus propias calles. Y no beneficia a los trabajadores estadounidenses, que pagan 4 dólares por galón mientras las petroleras baten récords de ganancias.
La alternativa es construir una Alianza Energética para las Américas. Brasil está produciendo 3,77 millones de barriles diarios del pre-salt, con una capacidad de seguir creciendo. México, Colombia, Argentina, Guyana —todos tienen recursos que Estados Unidos necesita. Ofrezca comercio justo, inversión y cooperación técnica a cambio de suministro estable. Use el apalancamiento para exigir estándares laborales y ambientales, no control colonial.
Propuesta 3: Competencia inteligente con China
Invertir en Estados Unidos, no en aranceles que encarecen la vida de los trabajadores. En Múnich, usted dijo algo que debería ser el eje de la política exterior estadounidense hacia China: "Una potencia global ascendente invertiría fuertemente en soluciones energéticas innovadoras para ser soberana... y Estados Unidos, en lugar de expandir nuestra matriz energética, la está reduciendo activamente para volverse cada vez más dependiente de los combustibles fósiles". Usted tiene razón. China está invirtiendo en el futuro. Estados Unidos está invirtiendo en el pasado.
La guerra comercial de Trump ha costado a las familias estadounidenses cientos de dólares al año en productos más caros. Los empleos manufactureros no regresaron; fueron automatizados o se trasladaron a otros países. La alternativa es un programa estratégico de inversión: incentivos fiscales para la manufactura nacional, financiación masiva para investigación y desarrollo, capacitación de trabajadores y promoción de exportaciones.
Propuesta 4: Reformar, no abandonar, el orden internacional
Reglas para todos, no solo para los aliados. En Múnich, usted dijo algo que debería estar grabado en las paredes del Departamento de Estado: "En un llamado orden basado en reglas, ¿reglas para quién? Porque durante demasiado tiempo, las reglas solo se aplicaban a Estados Unidos, Europa y sus aliados, y hacíamos excepciones para el Sur Global. Y creo que cuando tienes un orden basado en reglas donde haces excepciones a tus valores, excepciones a tus reglas, eventualmente las excepciones se convierten en las reglas".
Esa frase es la semilla de una política exterior coherente. Estados Unidos debe volver a los acuerdos multilaterales de los que Trump nos retiró —la OMS, el Acuerdo de París, el Consejo de Derechos Humanos— pero con una agenda de reforma que haga que esos organismos respondan mejor a las necesidades del Sur Global. Y debe dejar de vetar resoluciones de la ONU que condenan a sus aliados cuando esos aliados violan el derecho internacional.
Propuesta 5: Reorientar el gasto militar hacia la defensa de los trabajadores
Cada dólar para la guerra debe ser igualado por un dólar para las comunidades. La administración Trump ha pedido 200.000 millones de dólares para financiar la guerra en Irán. Usted puede proponer una ley que exija que cualquier asignación para operaciones militares ofensivas vaya acompañada de una asignación igual para necesidades domésticas: escuelas, hospitales, infraestructura, vivienda.
No es un recorte a la defensa. Es una condición. Si vamos a gastar en destruir, también gastaremos en construir. Los votantes de clase trabajadora en Ohio, Pensilvania y Michigan entenderán ese mensaje. Porque ellos son los que pagan el precio de las guerras, y también los que necesitan que sus comunidades reciban inversión.
Propuesta 6: Producción estratégica en casa
Los empleos de defensa deben quedarse en Estados Unidos. La guerra en Ucrania y ahora en Irán han demostrado que Estados Unidos ha perdido la capacidad de producir las municiones que necesita. Los misiles Patriot se agotan, los sistemas THAAD no pueden reemplazarse al ritmo que la guerra exige, y los contratistas de defensa tardan años en reactivar líneas de producción que cerraron hace una década.
Esta propuesta tiene dos componentes. Primero: todo gasto militar en municiones, vehículos y sistemas de armas debe priorizar la producción nacional, con requisitos de contenido local que garanticen que los empleos se queden en Estados Unidos. Segundo: los contratos de defensa deben incluir cláusulas de reinversión comunitaria, de modo que una parte de los beneficios se destine a las comunidades donde se ubican las fábricas.
Propuesta 7: El Escudo Energético para los Trabajadores
Proteger a los consumidores de los vaivenes del precio del petróleo. Esta guerra ha demostrado algo que ya sabíamos desde 1973: cuando el Estrecho de Ormuz se cierra, los precios del petróleo se disparan, y los trabajadores estadounidenses pagan el precio en la bomba. El Escudo Energético para los Trabajadores es un mecanismo permanente de estabilización: cuando el precio internacional del petróleo supera un umbral determinado —digamos, 80 dólares por barril— el gobierno federal activa un subsidio directo a los consumidores, financiado con un impuesto a las ganancias extraordinarias de las petroleras.
En febrero de 2026, mientras los trabajadores pagaban 4 dólares por galón, Exxon ganó 25.000 millones de dólares en un solo trimestre. Este mecanismo no es caridad. Es sentido común: cuando los precios suben, el gobierno les devuelve a los trabajadores el dinero que las petroleras les están quitando.
Propuesta 8: El Tratado de No Agresión Comercial
Poner fin a las guerras comerciales improvisadas. La guerra comercial con China que Trump inició en su primer mandato ha costado a las familias estadounidenses cientos de dólares al año en productos más caros. Los aranceles no han traído de vuelta los empleos manufactureros. Lo que han traído es inflación y pérdida de mercados para los agricultores del Medio Oeste.
El Tratado de No Agresión Comercial tiene dos componentes. Primero: ningún presidente puede imponer aranceles generalizados sin la aprobación del Congreso, a menos que se demuestre una amenaza inmediata a la seguridad nacional. Segundo: se establece un proceso de revisión periódica de los aranceles existentes, con audiencias públicas donde los trabajadores, los agricultores y los pequeños empresarios puedan presentar evidencia del daño que los aranceles les están causando.
No es un tratado de libre comercio. Es un tratado contra la guerra comercial. Y es necesario porque los trabajadores no pueden seguir pagando el precio de las ocurrencias presidenciales.
IV. Un último pensamiento sobre la oportunidad
Sun Tzu dijo: "La máxima excelencia consiste en subyugar al enemigo sin luchar" . Usted no necesita derrotar a Trump en una batalla frontal. Ya está derrotándose a sí mismo. Sus políticas han fracasado. Su base se desmorona. Su propio partido está dividido. Lo que usted necesita es ocupar el terreno que él abandona.
Giap enseñó: "Cuando el enemigo está en problemas, nosotros avanzamos. Cuando el enemigo está exhausto, nosotros atacamos" . El enemigo está en problemas. Está exhausto. Está atrapado en sus propias contradicciones. El momento es ahora.
No espere a que la guerra termine. No espere a que las encuestas mejoren. No espere a que el Partido Demócrata se ponga de acuerdo. El momento es ahora porque el momento no espera. Los republicanos están en retirada. Los trabajadores están esperando que alguien les ofrezca una alternativa. Y usted tiene el mapa.
Las ocho propuestas que he esbozado no son un programa completo. Pero son un comienzo. Son el tipo de ideas que pueden debatirse, refinarse, y finalmente defenderse ante el electorado. Ponen a los trabajadores en primer lugar, no a los contratistas de defensa. Construyen poder en casa, no solo lo proyectan en el extranjero. Y no le exigen elegir entre estar en contra de la guerra y estar a favor de Estados Unidos.
Usted tiene la inteligencia para liderar. Tiene la valentía para hacerlo. Tiene una base que la apoya. Y tiene, ahora, un mapa. No es el único mapa. Pero es un mapa que puede guiarla. Úselo como le sirva. Deseche lo que no. Modifique lo que necesite modificar. Pero no pierda el rumbo. Porque el mundo no espera. Y los indecisos, como Trotsky sabía, no sirven para nada.
Usted no es indecisa. Lo ha demostrado en cada voto, cada respaldo, cada intervención. Ahora demuestre también visión estratégica. Construya la política exterior que los trabajadores estadounidenses merecen. No la que los republicanos ofrecen —guerras interminables, gasolina cara, empleos que no vuelven— ni la que una izquierda ingenua ofrecería, confundiendo el antiimperialismo con el alineamiento automático con Beijing o Moscú. Construya la suya propia.
Y sepa que, desde el sur, desde la otra punta del mundo, un viejo guerrillero que ya no empuña un fusil pero sigue luchando con las palabras, la mirará con orgullo. No porque sea perfecta. Sino porque está haciendo algo que nadie más está haciendo: construir una izquierda estadounidense que no sea ni servil ni sectaria, ni intervencionista ni aislacionista, sino simplemente coherente con los intereses de los trabajadores.
Esa es la tarea. Usted está en el camino. No se desvíe.
Posdata
"Cuando el enemigo avanza, nos retiramos. Cuando el enemigo se detiene, lo hostigamos. Cuando el enemigo busca evitar la batalla, lo atacamos. Cuando el enemigo retrocede, lo perseguimos" — Sun Tzu, El arte de la guerra
"Solo golpeamos cuando estamos seguros de la victoria; si no lo estamos, no golpeamos" — General Vo Nguyen Giap
"Conocer al enemigo y conocerte a ti mismo te asegura cien batallas sin derrota" — Sun Tzu
"La mayor fuente de felicidad para un comandante es estar junto a sus soldados en el campo de batalla" — General Vo Nguyen Giap
"Debemos lanzar combates aún más audaces a velocidad de rayo. Debemos aprovechar cada minuto" — General Vo Nguyen Giap, 7 de abril de 1975
"Cuando el enemigo se muestra fuerte, evítalo. Cuando finge debilidad, ataca. Cuando busca la batalla, ofrécele lo contrario. Cuando está en retirada, persíguelo" — Sun Tzu
El momento es ahora. El adversario retrocede. Ocupemos el terreno.
Con el afecto de quien aprende cada día,
Juan Prim
*23 de marzo de 2026*
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