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Dussel y la creación de la nada en Marx.

 El concepto de "creación de la nada" es uno de los ejes más originales de la lectura que Enrique Dussel hace de Marx. Para el filósofo argentino-mexicano, esta idea no es una simple metáfora, sino la clave para entender la crítica marxista al capitalismo como un sistema idolátrico.

1. El problema de fondo: ¿Quién crea el valor?

El punto de partida es una pregunta fundamental de la economía política: ¿De dónde surge el plusvalor, la ganancia del capitalista?

Dussel, siguiendo rigurosamente a Marx, explica que el capital, por sí mismo, no puede crear nuevo valor. El capital invertido en materias primas o maquinaria solo transfiere su valor al producto final, no lo multiplica. Si solo existiera ese circuito, sería imposible explicar el incremento de la riqueza; habría que recurrir a una misteriosa "creación de la nada" que se generaría mágicamente en la esfera de la circulación.

2. El trabajo vivo como "fuente creadora"

Para resolver este problema, Marx distingue entre "producir" y "crear". El capital puede producir y reproducir valor, pero solo el "trabajo vivo" —la corporalidad viva del trabajador— puede crear plusvalor. Dussel subraya esta distinción con fuerza: la verdadera "creación de la nada" no es un acto del dinero, sino de la subjetividad humana que trabaja.

¿En qué sentido es una creación "de la nada"? Porque el valor que surge del plus-trabajo —el trabajo extra no pagado— aparece como si brotara de la nada del capital. El capital no ha pagado por ese nuevo valor, que emerge como un excedente sin origen dentro de la lógica del sistema.

3. Exterioridad: La "nada" que lo sustenta todo

Aquí entra la categoría más propia de Dussel: la Exterioridad. El trabajo vivo, en tanto realidad humana y subjetiva, no es un momento interno del capital. Se sitúa más allá del ser del capital, en una posición de trascendentalidad.

Dussel describe esta posición en dos momentos:

  • Negativamente: El trabajo vivo es "pobreza absoluta", no es materia prima, ni herramienta, ni producto. Está totalmente despojado de lo que el capital considera valioso.

  • Positivamente: Esa misma desnudez lo convierte en la actividad que todo lo puede crear: la fuente viva del valor.

Por eso, concluye Dussel, el trabajo vivo es la nada del capital —no existe para él—, pero al mismo tiempo es la única realidad que crea su ser. Es una creación desde la nada del capital, pero desde la realidad plena del trabajador.

4. De la metáfora teológica a la crítica ética

Dussel rastrea el origen de esta idea en las mismas fuentes teológicas que alimentaron a Marx. En su obra Las metáforas teológicas de Marx, muestra cómo el filósofo alemán traslada el concepto cristiano de creatio ex nihilo al ámbito económico: así como Dios crea el mundo de la nada, el trabajo vivo crea el valor sin que el capital haya puesto nada para ello.

Esta traducción tiene una consecuencia ética y política fundamental: desenmascara la pretensión idolátrica del capital. El sistema capitalista se presenta a sí mismo como el único creador de riqueza, ocultando que depende absolutamente de una realidad que no puede controlar: el trabajo vivo. La "creación de la nada" se convierte así en una crítica al fetichismo del capital, que invierte la realidad y adora como divinidad autosuficiente lo que en verdad es un producto humano.

En síntesis

Para Dussel, la "creación de la nada" en Marx significa:

  1. Que el plusvalor no lo crea el capital, sino el trabajo vivo no pagado.

  2. Que el trabajo vivo es la Exterioridad radical, la "nada" que el capital no puede absorber y que, sin embargo, funda su ser.

  3. Que esta operación teórica desmonta la idolatría del capital y coloca en el centro a la vida humana concreta como fuente de todo valor.

Es una lectura que entrelaza la crítica económica, la metafísica y la teología para afirmar, en última instancia, la dignidad irreductible del trabajador frente a un sistema que lo explota

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