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La praxis en el siglo XXI - 2

 

La praxis en el siglo XXI: teoría que camina, algoritmo que lucha

"Sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario."
—V. I. Lenin, ¿Qué hacer? (1902)


Introducción: La síntesis dialéctica como método

La relación entre teoría y práctica no es una simple suma de partes: es una síntesis dialéctica llamada praxis. Lenin lo sabía bien: "no existe teoría revolucionaria sin práctica revolucionaria y viceversa". Y esa frase no es un eslogan: es un programa de vida. No hay lugar para incrédulos ni indecisos. Quien duda paraliza; quien cree, pero no actúa, fantasea; quien actúa sin pensar, choca. La praxis es el matrimonio entre idea y acción, entre la cabeza que piensa y las manos que transforman.


1. La lección de los clásicos: teoría como previsión y la gravedad del error

Desde la vertiente marxista, León Trotsky comprendió que la teoría no es un adorno intelectual sino un instrumento de previsión histórica. Su advertencia es lapidaria: "del mínimo desliz teórico se deriva una consecuencia en la práctica". Esto no es un dogma: es un reconocimiento de que la teoría es práctica acumulada, y que un error teórico no se paga con una nota al pie, sino con vidas, derrotas, con la restauración del sistema que se combate.

Mao Tse-Tung, por su parte, fue el filósofo de la práctica. En su obra Sobre la práctica (1937), sentó las bases: "la filosofía marxista subraya la dependencia de la teoría respecto a la práctica, subraya que la práctica es la base de la teoría y que ésta, a su vez, sirve a la práctica". Y añadió una frase que debería estar grabada en cada escuela de formación política: "el problema más importante no consiste en comprender las leyes del mundo objetivo... sino en aplicar el conocimiento de esas leyes para transformar activamente el mundo".

Antonio Gramsci nos regaló la brújula emocional e intelectual que todo militante necesita: "pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad". Analizar la realidad con la crudeza que exige la ciencia, pero actuar con la certeza de que se puede cambiar. Sin esa dialéctica, caemos en la parálisis o en la ilusión.


2. El modelo del MST y Paulo Freire: la teoría que nace de la tierra

Uno de los ejemplos más exitosos de praxis en América Latina es el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil. Su éxito radica en que han asumido la pedagogía de Paulo Freire"la cabeza piensa donde los pies pisan". El MST opera bajo el principio freiriano de la "práctica-teoría-práctica": se parte de la experiencia concreta, se teoriza a partir de ella y se vuelve a la práctica transformada.

Freire insistió en que "la educación se rehace constantemente en la praxis. Para ser, tiene que estar siendo". El MST no aplica manuales antiguos ciegamente: elabora su propia teoría a partir de sus avances y fracasos. Su Escuela Nacional Florestán Fernandes demuestra que cada militante debe ser también un pensador. No hay división entre los que piensan y los que hacen. Esa es la lección más poderosa del MST: la teoría no es un lujo de intelectuales; es una necesidad de quienes luchan.


3. El desafío de lo nuevo: AOC y la praxis digital

Aquí es donde la actualización se vuelve urgente. Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) representa una actualización necesaria de la praxis para el siglo XXI. Ella entiende que las redes sociales no son solo herramientas de difusión, sino un nuevo territorio de disputa con lenguajes y ritmos propios. Pero su potencia no viene de la tecnología, sino de su capacidad para encarnar la teoría en su propia biografía.

Cuando AOC afirma: "No creo en la salud, el trabajo y la dignidad humana porque sea marxista —creo en ello porque fui camarera. Porque trabajé turnos dobles para mantener las luces encendidas", está realizando un acto de praxis fundamental: está mostrando que la teoría revolucionaria no es algo que se recita, sino algo que se vive. Y lo hace en el lenguaje inmediato de las redes sociales, convirtiendo conceptos complejos (justicia climática, economía política, socialismo democrático) en narrativas accesibles y cotidianas.

Para AOC, el socialismo significa "garantizar un nivel básico de dignidad". Y su definición del capitalismo es igualmente clara: "la búsqueda absoluta de beneficio a cualquier costo humano, ambiental y social". Ella comprende que el nuevo campo de batalla no es solo la fábrica o el campo, sino también el algoritmo, el meme, la transmisión en vivo.

Cuando en un mitin de campaña la llamaron "simple camarera" y la acusaron de no tener la inteligencia para opinar sobre asuntos nacionales, AOC respondió: "Ella no está hablando solo de mí. Está hablando de ti —está hablando de todos nosotros". Esa es la esencia de la praxis digital: convertir el ataque individual en conciencia de clase, la anécdota personal en programa político.


4. El problema de la transmisibilidad: ¿cómo no empezar de cero?

Aquí entramos en el corazón del debate teórico que planteó el texto anterior. Si la teoría es práctica acumulada, ¿puede ser transmitida? Lenin respondió con claridad: la conciencia socialista no nace espontáneamente de la lucha económica cotidiana; debe ser traída "desde fuera" —no desde fuera de la clase, sino desde fuera de la relación inmediata capital-trabajo. Esa "traída" es la transmisión de la teoría, que no es otra cosa que práctica acumulada de luchas pasadas.

Pero la transmisión no es un copy-paste. Como bien se señaló en el texto original, el porcentaje de transmisibilidad varía según el campo: es mayor en ciencias naturales (quizás un 80%) y menor en política y filosofía (quizás un 30-50%). La razón es que, en política, el sujeto y el conflicto son parte del objeto. Por eso, quien recibe una teoría sin someterla a nueva praxis la convierte en letra muerta.

Mao lo expresó de forma inmejorable"Las ideas correctas del hombre... provienen únicamente de la práctica social, de los tres tipos de práctica social: la lucha por la producción, la lucha de clases y la experimentación científica". La teoría puede y debe ser transmitida, pero quien la recibe debe re-praxisarla en su propio terreno.


5. Reflexión final: por qué algunos movimientos "quedan pequeños"

La brecha entre el éxito y el fracaso está en la coherencia. Los movimientos que se fragmentan suelen ser aquellos donde lo que se piensa no tiene nada que ver con lo que se hace. La verdadera praxis requiere:

  1. Humildad para dejar que la práctica corrija a la teoría. Como decía Mao: "el ser social del hombre determina su pensamiento. Las ideas correctas, una vez dominadas por las masas, se convierten en una fuerza material que transforma la sociedad". Pero la corrección es constante, no de una vez para siempre.

  2. Inteligencia para adaptar los principios a las nuevas realidades (digitales, climáticas, geopolíticas). AOC nos muestra que se puede ser firme en los principios y flexible en las tácticas. Como ella misma dijo: "Dejen de tratar de navegar sistemas que no fueron construidos para ustedes. Necesitamos construir nuevos sistemas".

  3. Firmeza para no disolverse en el pragmatismo vacío. El leninismo no es oportunismo. La adaptación no es traición. La clave está en distinguir entre principios estratégicos (que no se negocian) y tácticas (que se ajustan al terreno).


Cierre: teoría que camina

"Los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo."
—Karl Marx, Tesis sobre Feuerbach (1845)

Hoy, en un mundo donde la inmediatez y el posmodernismo desprecian la teoría como "relato", y donde el activismo espontaneísta confunde movimiento con avance, recuperar esta discusión no es un lujo. Es una necesidad política.

Los incrédulos y los indecisos no sirven para nada porque la transformación exige convicción y acción. No convicción ciega, sino informada por la teoría. No acción impulsiva, sino guiada por la estrategia.

La praxis sigue siendo la madre del conocimiento. Pero la teoría es el cordón umbilical que permite que ese conocimiento no muera con la generación que lo parió. Y hoy, ese cordón umbilical pasa por la tierra del MST, por la pedagogía de Freire, por la previsión de Trotsky, por la práctica de Mao, por el optimismo de Gramsci, por la claridad de Lenin... y por los algoritmos de AOC.

Teoría que camina. Algoritmo que lucha. Praxis que transforma.


"No hay práctica revolucionaria sin teoría revolucionaria. Y viceversa."
—V. I. Lenin

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