RESUMEN DEL CAPÍTULO 2: "1914 - ¿UNO SÓLO O VARIOS LOBOS?"
El Hombre de los lobos y la crítica a Freud
El capítulo comienza con el "Hombre de los lobos" (el paciente de Freud) que se levanta del diván cansado. Sabe que Freud no entiende nada de lobos —solo entiende de perros, de colas de perro. Freud va a reducir la multiplicidad de lobos (seis o siete en el sueño) a una unidad: el padre.
La multiplicidad vs. la reducción psicoanalítica
Freud, en su artículo de 1915 sobre "El inconsciente", distingue entre neurosis y psicosis:
El neurótico puede comparar un calcetín con una vagina (unidad).
Pero captar la piel como una multiplicidad de poros, o un calcetín como multiplicidad de mallas —eso solo puede hacerlo un psicótico.
Freud está "a punto de descubrir el gran arte del inconsciente, el arte de las multiplicidades moleculares", pero siempre vuelve a las unidades molares: el padre, el pene, la castración. "A punto de descubrir un rizoma, Freud siempre vuelve a las simples raíces."
El sueño de los lobos
El paciente sueña con seis o siete lobos en un árbol. Freud los reduce mediante asociaciones: siete cabritos, cinco (la cifra romana V asociada a las piernas femeninas), tres, dos, un lobo (el padre), cero lobos. "Los lobos no tenían ninguna posibilidad de salvar su manada."
Los lobos van en manada, pero Freud ignora la fascinación del devenir-lobo. Lo importante es la posición de masa: uno siempre es un lobo entre otros lobos, en la periferia de la manada.
El inconsciente como multiplicidad
El inconsciente no es una persona, es una multitud. Los esquizofrénicos tienen una mirada fina: no confunden los rumores de la multitud con la voz de papá. El cuerpo sin órganos (CSO) es un cuerpo lleno poblado de multiplicidades. "El problema del inconsciente no tiene nada que ver con la generación, y sí mucho con el poblamiento."
Distinción entre masa y manada (Canetti)
Masa: gran cantidad, divisibilidad, igualdad, concentración, jerarquía, territorialidad.
Manada: pequeñez del número, dispersión, distancias variables indescomponibles, metamorfosis cualitativas, líneas de desterritorialización.
El esquizofrénico está en la periferia —dentro y fuera a la vez—, opuesto al sujeto paranoico de masa que se aproxima al centro.
Crítica al psicoanálisis
El psicoanálisis "no escucha nada ni a nadie. Lo elimina todo, masas y manadas, máquinas molares y moleculares". Freud no entiende que el agenciamiento maquínico es fundamentalmente libidinal e inconsciente. El nombre propio no designa un individuo: "el nombre propio es la aprehensión instantánea de una multiplicidad."
El Hombre de los lobos grita: "¡seis o siete lobos!" Freud responde: "Qué interesante, tiene que ser tu padre..." Por eso el paciente se siente cansado: "permanece tumbado con todos sus lobos en la garganta".
Conclusión
El psicoanálisis carece de una visión verdaderamente zoológica. El Hombre de los lobos nunca podrá hablar en nombre propio mientras se le reduzca a Edipo. Su verdadero nombre propio remite a devenires, infinitivos, intensidades de un individuo despersonalizado y multiplicado.
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