RESUMEN DEL CAPÍTULO 5: "587 a.J.C. - SOBRE ALGUNOS REGÍMENES DE SIGNOS"
Introducción: los regímenes de signos
No existe un régimen único del signo. La semiología (régimen significante) es solo uno entre varios. Los regímenes de signos son formas de expresión lingüística que remiten a agenciamientos colectivos. El capítulo distingue cuatro grandes tipos.
1. El régimen significante (despótico-paranoico)
Características:
El signo remite al signo hasta el infinito (cadena significante).
Red circular: el significado es un continuum amorfo, el significante es redundante.
Centro despótico (el Significante) con rostridad (el rostro del dios o déspota).
Interpretación infinita por parte de sacerdotes o adivinos.
Chivo expiatorio: línea de fuga negativa, lo que excede el sistema es expulsado.
Ejemplo: el hopi que relaciona un incidente doméstico con el desorden del universo. El paranoico (presidente Schreber) interpreta todo desde un centro oculto.
Ocho principios del régimen significante: ilimitación, circularidad, histeria de los signos, interpretosis, déspota como significante mayor, rostridad, chivo expiatorio, trampa universal.
2. El régimen presignificante (primitivo)
Semiótica colectiva, polivocidad, múltiples sustancias de expresión (gestual, rítmica, corporal).
Segmentaridad flexible, basada en linajes y territorialidades.
Combate de antemano la instauración del significante y del Estado.
Ejemplo: la antropofagia como "semiofagia" —comer el nombre del muerto para conjurar al Estado.
3. El régimen contrasignificante (nómada guerrero)
Basado en el número numerante (aritmética, enumeración).
Propio de la máquina de guerra nómada (escitas, mongoles, hicsos).
Opone el secreto y el espionaje a la publicidad del déspota.
La línea de fuga es positiva (destrucción de imperios), no negativa como en el significante.
4. El régimen postsignificante (pasional, subjetivo)
Características:
El signo se separa de la red circular y huye en línea recta (proceso lineal).
Punto de subjetivación en lugar de centro de significancia.
Los rostros se desvían (perfil, ocultamiento), no miran de frente.
El Libro (escritura sagrada) sustituye al rostro.
Figuras de la traición (Caín, Jonás, Jesús) frente a la trampa del significante.
Ejemplo histórico: el pueblo judío se separa del imperio egipcio, sigue una línea de fuga en el desierto, opone su proceso pasional al delirio paranoico del faraón. La destrucción del Templo (587 a.C. y 70 d.C.) es el acontecimiento fundamental.
El profeta y la traición
El profeta (Moisés, Jeremías, Jonás) no interpreta como el adivino: traiciona a Dios para cumplir mejor su voluntad. Jonás huye en dirección opuesta, es tragado por la ballena, y sale en el límite de tierra y agua —línea de fuga positiva. Jesús universaliza el sistema de la traición.
Subjetivación: cogito, amor-pasión, doble
El régimen postsignificante produce sujetos (cogito cartesiano, conciencia, amor pasional). Se distinguen dos figuras del doble:
Conciencia (Yo = Yo): desdoblamiento sintagmático.
Amor-pasión (Tristán e Isolda): pareja paradigmática.
Pero ambos pueden caer en degradaciones: la pareja cae en la escena conyugal (Strindberg), el cogito cae en la burocracia (Kafka).
Pragmática: cuatro componentes
El análisis de los regímenes de signos (la pragmática o esquizoanálisis) tiene cuatro niveles circulares:
Generativa: estudio de semióticas mixtas concretas.
Transformacional: estudio de traducciones-creaciones de nuevos regímenes.
Diagramática: estudio de máquinas abstractas (signos-partículas, continuos de intensidad).
Maquínica: estudio de agenciamientos que efectúan las máquinas abstractas.
Conclusión: la máquina abstracta y el diagrama
La máquina abstracta no es lingüística: es diagramática. Solo conoce materia no formada y función. El diagrama no representa, sino que construye un real futuro. Ejemplos: máquina abstracta Wagner, Riemann, Galois.
Los estratos (significancia, subjetivación) son efectos secundarios. La desterritorialización absoluta positiva se alcanza en el plan de consistencia, donde ya no hay régimen de signos propiamente dicho, sino signos-partículas (particlos) y devenires moleculares.
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