A los generales, almirantes, lobbistas y CEOs del complejo militar-industrial:
Su tiempo de gloria se está agotando, y su propia clase política lleva años advirtiéndoselo. Basta de inventar enemigos externos para justificar un presupuesto que se devora vivo al país. Basta de acumular arsenales obsoletos mientras sus propios senadores y congresistas alertan sobre el precipicio. El imperio debe reconvertirse o implosionar.
Les presento doce voces de su establishment, elegidas para que a ninguno de sus lobbistas les quede lugar para ocultarse.
El presupuesto es insostenible — y ellos lo saben
• Sen. Bernie Sanders (I-VT): La crítica más demoledora viene de un independiente con décadas de trayectoria en el Congreso, que en diciembre de 2024 —hace apenas diecisiete meses— fue claro al afirmar que "muy pocas personas que han investigado el complejo militar-industrial dudan de que existe un fraude masivo, desperdicio y sobrecostos en el sistema". Advirtió que Estados Unidos "no necesita un sistema de defensa diseñado para generar enormes ganancias para un puñado de gigantes contratistas de defensa".
• Sen. Elizabeth Warren (D-MA): En mayo de 2019, la senadora demócrata afirmó: "Si más dinero para el Pentágono pudiera resolver nuestros desafíos de seguridad, ya los habríamos resuelto". Y ejecutivamente añadió: "Es hora de identificar qué programas realmente benefician la seguridad estadounidense en el siglo XXI, y qué programas solo llenan los bolsillos de los contratistas de defensa — luego sacar un cuchillo afilado y hacer algunos recortes". Ese cuchillo, señores del complejo, ya está en sus manos.
• Sen. Ed Markey (D-MA) y líder de la oposición en el SASC: En diciembre de 2025, al votar en contra de la NDAA de 2026, Markey sentenció: "El presupuesto de defensa es el compromiso férreo de la administración Trump de poner la guerra por encima de la atención médica".
• El histórico John McCain (R-AZ): Salió de la tumba política para advertirles, en diciembre de 2016, que el Pentágono había acumulado más de 13.000 millones de dólares en desperdicio, 12.000 millones solo en 26 buques de combate litoral con "ninguna capacidad de combate probada". Calificó el programa como un "desafortunado y clásico ejemplo de desperdicio". Y eso fue hace diez años. Hoy la cifra se ha multiplicado.
• Sen. Roger Wicker (R-MS), presidente del SASC: En abril de 2026 —¡hace menos de un mes!— declaró que la propuesta presupuestaria del Pentágono "no entregará un ejército listo para enfrentar los desafíos que enfrenta Estados Unidos hoy y en el futuro". Esto es para que entiendan: ni siquiera quienes aprueban los presupuestazos creen que estén funcionando.
• Sen. Rand Paul (R-KY): En febrero de 2018, el ala más libertaria del GOP forzó un cierre parcial del gobierno para denunciar el "despilfarro" y la falta de rendición de cuentas en el Pentágono.
El arsenal es obsoleto — y los datos son aterradores
• Expertos del STRATCOM y senadores republicanos en armas nucleares: Tomen nota, porque esto duele en sus propias filas. Según un informe de abril de 2025, la mayoría de las armas nucleares estadounidenses tienen más de 35 años, están "destinadas a ser retiradas y reemplazadas en la década de 1980", y según el analista Peters, la disuasión estratégica estadounidense se mantiene "en soporte vital".
• Sen. Deb Fischer (R-NE), miembro del Comité de Servicios Armados: En marzo de 2024, la senadora presionó para modernizar la "urgente necesidad de modernizar nuestro mando, control y comunicaciones nucleares", advirtiendo sobre la obsolescencia crítica.
• Exsecretario de Defensa Jim Mattis con apoyo bipartidista (2017): Fue tan contundente con la complacencia y el despilfarro que instó a "todas las organizaciones del Departamento de Defensa a usar este error como catalizador para sacar a la luz prácticas derrochadoras".
Las amenazas reales — China, la industria colapsada y el desplome de la preparación
• Sen. Jack Reed (D-RI), miembro principal del SASC: En mayo de 2025, el senador demócrata advirtió que "una de las principales prioridades del ejército es la preparación. Estados Unidos enfrenta amenazas reales y crecientes de China, Rusia, Irán y otros adversarios, y el Departamento de Defensa debe estar centrado en preparar a las tropas". Pero con arsenales vetustos y una industria en crisis, esa preparación es una ilusión.
• Rep. Marilyn Strickland (D-WA-10): El 15 de abril de 2026, la congresista interpeló directamente a los generales Christopher LaNeve y John Lamontagne sobre el "estado actual de preparación del Ejército de EE. UU. y las capacidades actuales de la flota de la Fuerza Aérea". Esa citación, señores del Pentágono, es una prueba de fuego que no pasarán.
• Exfuncionaria de Trump del Pentágono (mayo de 2026 — informe Raw Story): La semana pasada, una exfuncionaria del Pentágono rompió el silencio para admitir públicamente que "estamos sujetos a la escasez" de armamento, especialmente con China "en ascenso", y que la idea de quedarse sin arsenal es "aterradora".
• El propio Departamento de Defensa (2015) — Ash Carter y Frank Kendall: El Pentágono advirtió "enérgicamente contra la consolidación de la industria de defensa, advirtiendo que podría resultar en precios más altos y menor innovación". Diez años después, la consolidación es total y la innovación ha muerto.
• Sen. John Cornyn (R-TX): En marzo de 2025, describió los pagos de intereses de la deuda nacional que superan el gasto en defensa como "insostenibles y peligrosos". Es decir, la factura del crédito está devorando al Pentágono.
El mensaje que eleven al Consejo de Seguridad Nacional y a las mesas redondas de Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman, General Dynamics y Boeing es que ya no queda tiempo. La mediocridad operativa los está dejando irrelevantes. Los costos están fuera de control. Los arsenales se desmoronan bajo su propio peso. Y la juventud de su propio país —ese pueblo estadounidense harto— ya no está dispuesta a financiar más guerras para enriquecer a una casta que no sabe hacer otra cosa que fabricar muerte obsoleta.
La reconversión industrial ya no es una opción. Es la única salida. Si no la inician desde dentro, el sistema los barrerá. Porque el colapso llega en ascensor hacia abajo, y ya están en el piso equivocado.
Joan Prim
Buenos Aires, 4 de mayo de 2026
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