Carta abierta a Myriam Bregman
De un viejo militante del PRT que no se rinde
Compañera Bregman:
Le escribo desde el respeto que me merece su trayectoria y la coherencia con la que ha sostenido, durante años, la necesidad de una izquierda independiente de los aparatos patronales y de las burocracias sindicales y políticas. No soy del FIT. Fui del PRT-ERP, de los que rompieron con la Cuarta Internacional en 1972 y construyeron, con Santucho a la cabeza, una herramienta que intentó sintetizar la revolución permanente de Trotsky con la táctica de los frentes populares. Pagamos esa audacia con la cárcel, el exilio y la muerte de miles de compañeros. No se lo cuento para pedirle nada. Se lo cuento para que sepa desde dónde le hablo.
He leído sus declaraciones de los últimos meses. Y me han hecho pensar.
Usted ha dicho que "no es un ballotage, es una elección legislativa". Tiene razón. Ha denunciado que el gobierno de Milei "se tomó muy en serio la maniobrita de instalar que esta elección es una especie de balotaje, aunque nada más alejado de la realidad. Es una simple estafa". Tiene razón. Ha señalado que "el peronismo instaló que había un balotaje", y que esa operación "afectó electoralmente las aspiraciones" del FIT. Tiene razón. Ha dicho que "si vos me instalás que es un balotaje, entonces tenés dos opciones. Y mucha gente ante el balotaje supuesto no va a votar". Tiene razón.
Y sin embargo, compañera, hay algo que me inquieta. Porque esas mismas declaraciones, que con tanta lucidez desnudan la trampa de la polarización, también clausuran la posibilidad de que el FIT sea el factor decisivo que rompa esa trampa.
Usted ha dicho que "la tercera fuerza define el Congreso que viene". Y es cierto. Pero la tercera fuerza no define solo el Congreso. En un escenario de segunda vuelta, define el gobierno. Y ese escenario, aunque hoy parezca lejano, puede estar más cerca de lo que imaginamos.
Los datos están a la vista. Axel Kicillof es hoy el principal candidato opositor. Las encuestas lo muestran prácticamente empatado con Milei en voto seguro. En escenarios de balotaje, la diferencia es mínima. El 60% de los argentinos quiere un cambio de modelo económico. Y ese 60% no tiene todavía un vehículo que lo exprese.
El FIT tiene hoy la oportunidad histórica de ser ese vehículo.
Usted ha descartado una fórmula con Kicillof. Ha dicho que "no hay ninguna posibilidad de confluir con el peronismo". Ha calificado al gobernador bonaerense de "moderado absoluto" y ha ironizado: "Así como yo me puse el ‘moderada nunca’ como mote, me parece que Axel Kicillof a medida que se acercan las elecciones se está poniendo moderado siempre". Ha afirmado que la experiencia del peronismo "está prácticamente agotada". Y tiene razón en mucho de lo que dice. El peronismo ha sido, durante décadas, un dique que contuvo y desvió la energía revolucionaria de la clase trabajadora argentina.
Pero le hago una pregunta, compañera. ¿Es el "moderado" Kicillof el mismo enemigo que Milei? Usted misma, en 2023, dijo que "está claro que Massa y Milei no son lo mismo". Y esa distinción, que entonces fue un gesto de lucidez, hoy parece haberse diluido en una crítica que, por momentos, equipara a ambos con la misma vara.
No se trata de apoyar a Kicillof sin condiciones. Se trata de condicionar el apoyo a un programa concreto, verificable, de clase. Se trata de lo que el FAS intentó hace cincuenta años: unidad de acción sin fusiones orgánicas. Usted no tiene que disolverse en el MDF. No tiene que renunciar a su programa. No tiene que abandonar su independencia de clase. Lo único que se le pide es que, si el escenario de segunda vuelta se concreta, el FIT no se retire a un voto en blanco que solo beneficia a la ultraderecha.
Usted ha dicho que "ya pasamos por Macri, por Alberto Fernández y por Massa. ¿Cuánto más vamos a seguir repitiendo los mismos errores?". Y tiene razón. Pero también es cierto que nunca hemos pasado por un escenario en el que la izquierda tenga el poder de arrancarle al peronismo un compromiso programático verificable. Nunca hemos tenido diez puntos que desempaten. Nunca hemos tenido la llave.
Esa llave, compañera, no se usa para abrir la puerta del peronismo. Se usa para abrir la puerta de las leyes que los trabajadores necesitan.
Imagine un documento público, firmado por usted y por Carlos Bianco, con cinco puntos concretos para los primeros cien días de un gobierno de Kicillof. Puntos que el FIT ha defendido siempre y que el MDF no puede rechazar sin quedar en evidencia:
Paritarias libres y aumento del salario mínimo por encima de la inflación.
Producción pública de medicamentos y financiamiento pleno de hospitales públicos.
Recomposición salarial docente y financiamiento pleno de universidades.
Declaración de soberanía sobre litio, hidrocarburos y pesca.
Fortalecimiento de las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.
Esos cinco puntos no son un programa maximalista. Son medidas concretas que el FIT ya defiende en el Congreso. Son medidas que el MDF ha insinuado en sus ejes programáticos. Son medidas que la clase trabajadora argentina necesita con urgencia.
Usted ha dicho que "la clase obrera es una y sin fronteras". Y tiene razón. Pero la clase obrera argentina, hoy, está siendo gobernada por la ultraderecha. Y la única manera de derrotar a esa ultraderecha, en un escenario de segunda vuelta, es la unidad de acción de los que luchan.
No le pido que traicione sus principios. Le pido que los use. Le pido que use el poder que las encuestas le están dando para arrancarle al peronismo un compromiso de hierro que beneficie a los trabajadores. Le pido que haga lo que el FAS hizo: construir unidad sin fusiones, acción común sin disolución, frente de los revolucionarios sin claudicación ante la burguesía.
La verdad es siempre revolucionaria. Y la verdad es que sin unidad no hay victoria. Y sin victoria, no hay futuro para los trabajadores.
El FAS fue el embrión. Usted puede ser la continuidad. Esta vez, compañera, no nos van a matar. Esta vez, podemos ganar.
¡Hasta la victoria siempre!
Joan Prim
Comentarios
Publicar un comentario